viernes, 22 de febrero de 2008

Historia de los Juegos Olímpicos ( II )

Los Juegos Olímpicos de Atenas 1896

Por Jorge Corrales

“Proclamo la apertura de los Primeros Juegos Olímpicos Internacionales de Atenas”. Con estas solemnes palabras el rey Jorge I de Grecia daba por inaugurados, el 6 de abril de 1986 (duraron nueve días, hasta el día 15 de abril), los Primeros Juegos Olímpicos de la era moderna. Habían transcurrido 1.503 años desde que el emperador romano Teodosio I los prohibiera, y 15 años de intensos preparativos. Unos 241 atletas (según datos del Comité Olímpico Español, aunque otras fuentes elevan esta cifra hasta los 311), la mayoría griegos, representaron a 13 naciones en estos primeros Juegos. Los más de 70.000 espectadores que abarrotaban el estadio Panathinaiko, y otros 150.000 que observaban desde los montes cercanos, fueron los privilegiados testigos de la ceremonia de apertura.
Casi todos los participantes procedían de la aristocracia ya que en esta época practicar un deporte o, simplemente, desplazarse hasta Atenas, era algo al alcance casi exclusivamente de las élites económicas. Además, todos ellos eran amateurs en un tiempo en el que el deporte profesional era aún una quimera.
El programa de los primeros Juegos constaba de nueve deportes: atletismo, ciclismo, esgrima, gimnasia, halterofilia, natación, lucha, tenis y tiro. El remo también iba a formar parte de esta primera edición pero las pruebas se suspendieron debido al mal estado de la mar. Estados Unidos dominó de forma abrumadora las pruebas de atletismo, los franceses dominaron en ciclismo y esgrima y los alemanes en gimnasia, mientras que los húngaros lo hicieron en natación.
La gran mayoría de atletas, a excepción de los griegos para los que estos Juegos eran un auténtico orgullo nacional, no pertenecían a expediciones oficiales enviadas por sus países, sino que fueron los propios clubes deportivos nacionales quienes seleccionaron a sus competidor, incluso hubo atletas que se presentaron por su propia cuenta. Así, por ejemplo, Estados Unidos no hizo ningún esfuerzo por enviar representantes: fue la Asociación Atlética de Boston la que decidió que debía mandar a Atenas a sus mejores atletas para competir en los Juegos.

Muchas complicaciones

El primitivo estadio de Olimpia –situado en la mítica ciudad en la que surgieron los antiguos Juegos- ya no existía, por lo que antes de nada, Atenas debía proporcionar un escenario apropiado, incluyendo un estadio lo bastante grande como para acoger la celebración. Pero Grecia se encontraba arruinada a finales del siglo XIX, por lo que los Juegos estuvieron a punto de ser trasladados a Budapest por falta de fondos para organizarlos. Sin embargo, un hombre de negocios griego, George Averoff, aportó un millón de dracmas de la época para reconstruir el antiguo estadio de Atenas –el Panathinaiko-, construido en el año 330 a.C., y en el que se celebraban antiguamente los Panateneas, similares en importancia a los Juegos Olímpicos de la antigüedad. Gracias a este dinero, el gobierno griego logró completar el resto de las obras necesarias para la celebración de las Olimpiadas.


Barón Pierre de Coubertin (1863 - 1937)

Este noble francés fue el fundador tanto de los Juegos Olímpicos modernos, como del COI (fue su segundo presidente y quien más años ha permanecido en el caBarón de Coubertinrgo, un total de 29 entre 1896 y 1925). Su sueño era reunir a deportistas de todo el mundo en una gran competición, bajo el signo de la unión y la hermandad, y sin ánimo de lucro. Lo importante es participar era su lema.
Para lograrlo, este enamorado del deporte (fundó la primera revista sobre el tema, la ‘Revue Athletique’) recorrió el mundo tratando de convencer a gobiernos y organismos internacionales, en principio muy reacios a la idea, para recuperar los Juegos de la antigüedad. Finalmente, el 24 de junio de 1894 logró su objetivo: ese día, durante la primera sesión oficial del COI (celebrada en París) se aprobaba, por unanimidad, celebrar en Atenas la 1º edición de los Juegos modernos. Por expreso deseo de Coubertin su corazón se encuentra enterrado en el Templo de Atenea, en las ruinas de la antigua Olimpia.


Premios

Una medalla de plata, una rama de olivo y un diploma era los premios que recibían los ganadores de cada evento. Al segundo clasificado se le entregaba una medalla de cobre, una rama de laurel y un diploma. En la presea estaba grabada la cara del dios Zeus sosteniendo en su mano la Tierra sobre la que se posa la victoria con alas. En la parte inferior se lee en griego la palabra 'Olimpia'. En el reverso se muestra la Acrópolis y el texto: Juegos Olímpicos Internacionales en Atenas 1896. El tercer clasificado simplemente recibía un diploma.


Curiosidades

- El estadounidense James Conolly fue el primer campeón olímpico de la era moderna: lo consiguió tras ganar la prueba de triple salto el mismo día de la inauguración. Además, también fue segundo en salto de altura y tercero en salto de longitud. El viaje hasta Atenas lo realizó en un barco de carga y en tren.

- Spiridon Louis, un pastor griego de 25 años, se convirtió en el primer héroe de los Juegos Olímpicos al ganar la maratón –que constaba de 40 kilómetros en lugar de los 42 actuales-. Para los griegos era la competición más importante por su significado histórico (la prueba se inspiraba en la leyenda de Philippides, el cartero-corredor que llevó la noticia de la victoria de Grecia sobre los persas en la batalla de Maratón, en el año 490 a.C.; “Alegraos, vencimos”, anunció a sus compatriotas justo antes de morir de agotamiento). La maratón se disputó en la última jornada de competición, día en que los griegos no habían ganado aún ninguna prueba de atletismo, por lo que la victoria era ya una cuestión de orgullo nacional. Tras invertir 2h 58’ 50’’ en la victoria, más de 100.000 espectadores le recibieron en el estadio, dándole una ovación que duró siete minutos. Por si fuera poco, Averoff, el millonario arquitecto que había costeado la construcción del estadio, le ofreció la mano de su hija junto a un premio de un millón de dracmas. A raíz de esta proeza, el atletismo se convirtió en el deporte rey de los Juegos.

- El nadador húngaro Alfréd Hajós ganó los 100 y 1.200 metros libres. Para disputar esta última carrera, los participantes fueron transportados en barco hasta alta mar, teniendo que regresar solos hasta la orilla. Al terminar la prueba, Hajós afirmó que le impulsó más el deseo de sobrevivir que el de ganar la carrera.

- En esgrima se establecieron categorías amateur y maestros. Esta último fue el primer precedente de participación de profesionales en los Juegos Olímpicos. Durante mucho tiempo, la esgrima fue el único deporte olímpico que admitió deportistas profesionales.

- La carrera de ciclismo de fondo se disputó durante 12 horas bajo condiciones atmosféricas infernales, en medio de una terrible tempestad cayendo sobre Atenas. La victoria final fue para el austriaco Adolf Schmal quien, pese al fuerte viento y la intensísima lluvia, recorrió 314,997 kilómetros.

- En la prueba de 100 kilómetros de ciclismo en pista, diez corredores tomaron la salida, pero sólo dos lograron finalizar la prueba. Venció con absoluta superioridad el francés Flameng, que incluso se permitió el gesto de desmontar de su bicicleta mientras reparaban la rotura de la cadena de la del griego Kolletis, a quien había doblado reiteradamente en el transcurso de la prueba. Fue el primer gesto de ‘juego limpio’ durante la disputa de unas Olimpiadas.

- En la primera edición de los Juegos Olímpicos no participó ningún atleta español ni ninguna mujer –esto último por expreso deseo de Coubertin-, aunque se dice que éstas no faltaban nunca en las grandes fiestas que el barón ofrecía en su casa de Lausana –Suiza-.

- En su discurso de clausura, el rey Jorge I pidió que los Juegos Olímpicos se celebrasen a perpetuidad en Atenas y emplazó a Coubertin a que aceptara la petición... o dimitiera de su puesto como presidente del COI. Días más tarde, Coubertin escribió a Jorge I para, además de agradecerle su apoyo en la finalizada primera edición, comunicarle que el Comité Olímpico Internacional había acordado celebrar los Juegos de 1900 en París.


Países participantes

Oficialmente 13 países participaron en el evento (aunque es imposible saberlo con exactitud pues muchos deportistas se presentaron a título individual): fueron Alemania, Australia -aunque en esta época seguía perteneciendo al Reino Unido-, Austria (formaba parte del Imperio Austrohúngaro, pero los austriacos participaron de forma independiente), Dinamarca, Chile, Bulgaria, Estados Unidos, Francia, Grecia (incluyendo a Chipre y Esmirna, ciudad turca que pertenecía a los helenos), Hungría (que al igual que los austriacos participaron de forma independiente, e incluían en sus filas a los atletas procedentes de Croacia, Eslovaquia, Transilvania y Vojvodina, actual Serbia), Italia, Suecia y Suiza. Suecia, Bulgaria y Chile fueron los únicos países participantes que no lograron ninguna medalla.


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Historia de los Juegos Olímpicos ( I )

Los juegos de la antigüedad

Este reportaje sobre los Juegos de la antigüedad y los primeros modernos, los de Atenas 1896, inicia una serie que repasará los hechos más destacados de cada edición.

Por Jorge Corrales

Si bien es cierto que muchos de los datos que hoy conocemos sobre los Juegos Olímpicos de la antigüedad son una mezcla de certezas y mitos, sí que parece un hecho confirmado que los orígenes de los primeros Juegos se remontan al año 776 a.C. (de esta fecha son los primeros escritos referentes a ellos, los de Hipías de Elis) en la ciudad griega de Olimpia, lugar al que debemos el nombre de los Juegos. La leyenda asegura que fue Hércules quien los concibió para celebrar así la victoria de Zeus, su padre, sobre Chronos, en la batalla de Titanomaquia.
En aquella época, los juegos estaban rodeados de una atmósfera religiosa y cultural que tenía un gran peso en la celebración de los mismos. No debemos olvidar que se realizaban en honor a los dioses mayores y, especialmente, al padre de todos ellos, Zeus, cuya estatua presidía la ciudad de Olimpia como fiel testigo de todo lo que allí acontecía. Además, las competiciones se alternaban con sacrificios y otros ritos religiosos que otorgaban a los juegos un carácter sagrado que magnificaba aun más su celebración.
Los atletas participantes debían reunir una serie de requisitos imprescindibles: solo podían participar hombres de nacionalidad griega, que fueran ciudadanos libres (es decir, no podían competir los esclavos) y que se hubieran entrenado durante años en los gimnasios específicamente preparados para ello (el culto al cuerpo era algo muy común en la antigua civilización griega).
Un mes antes del inicio de los juegos los atletas se preparaban física, espiritual y moralmente en la ciudad de Elis, situada a 50 kilómetros de Olimpia, bajo la supervisión de los jueces.
Al igual que en la actualidad, los Juegos se celebraban cada cuatro años (y siempre entre los meses de junio y septiembre): a este periodo inter-juegos se le denominaba Olimpiadas. Al principio las competiciones atléticas consistían, básicamente, en las carreras y, por tanto, la duración de los Juegos no era superior a uno o dos días. Sin embargo, fue aumentando conforme a su relevancia, otros deportes fueron poco a poco sumándose a la competición, incluidos los torneos musicales, considerados en aquella época una prueba más de los Juegos.
La relevancia que éstos alcanzaron en la era antigua creció con rapidez y se extendió en el tiempo a lo largo de varios siglos teniendo lugar su apogeo entre el quinto y el octavo antes de Cristo. En Olimpia se llegaron a celebrar un total de 293 Juegos pero, con la conquista de Grecia por parte de los romanos en el siglo II a.C. su importancia fue decreciendo, aunque se seguían disputando. Finalmente, en el año 393, el emperador Teodosio I los abolió por considerarlos una tradición pagana. Además, y por si fuera poco, la concepción cristiana –y, por tanto, romana- de la época consideraba inmoral el culto al físico.

Como premio... la inmortalidad

El honor que suponía ser uno de los vencedores en los Juegos no es muy diferente al que podamos concederle hoy, pero si tenemos en cuenta el valor sagrado que rodeaba a los antiguos Juegos podemos imaginar que la gloria que alcanzaban era todavía mayor. El premio simbólico con el que se coronaba al ganador era una rama de olivo coJuegos olímpicoslocada en su cabeza. Ésta tenía que ser entregada y cortada por un muchacho de 12 años cuyos padres debían estar vivos.
Los vencedores de los Juegos (conocidos como Olímpionikes) se convertían en semidioses y eran adorados aun después de muertos. En su honor se erigían estatuas, sus nombres eran inscritos en el registro de campeones, poetas y oradores celebraban sus triunfos y, además, eran mantenidos económicamente de por vida (de ello se encargaba su ciudad de procedencia). Sin embargo, el premio más valioso para los atletas vencedores era la inscripción de su nombre en el estadio, pues la inmortalidad de su hazaña era el mayor honor que se le podía conceder. Gracias a ello, hemos podido saber que el primer campeón olímpico fue Corebus de Elis, vencedor en la prueba del Stadion.


La tregua olímpica

Los Juegos eran considerados sagrados por los griegos y, por tanto, este periodo de tiempo se consideraba una época de paz entre todos los pueblos helenos que no debía romperse bajo ninguna circunstancia. Esta tregua se instauraba los tres meses anteriores y posteriores a los Juegos para que los atletas tuvieran un regreso seguro a sus hogares. Como castigo a las regiones que no cumplieran con la tregua olímpica se prohibía la participación de todos sus atletas. Además, la vida pública quedaba totalmente paralizada durante la celebración de los Juegos, ya que se suspendían todas las actividades oficiales excepto aquellas que fueran de una urgencia extrema.


Las mujeres

Olimpia era una ciudad dedicada al dios Zeus y por tanto la entrada de las mujeres estaba totalmente prohibida (otro motivo que influía en esta medida era que los Juegos olímpicosatletas debían competir desnudos). La pena por desobedecer esta ley era la muerte. Sin embargo, la leyenda cuenta que hubo algunas excepciones:
como la de una madre que entró disfrazada para ver la participación de su hijo. Al ser descubierta, fue llevada ante la corte suprema, y posteriormente perdonada por ser la madre de un campeón olímpico.
Sin embargo, las mujeres sí que tenían permitido presenciar las carreras de carros que se celebraban en las afueras de la ciudad. También se crearon, específicamente para ellas, los festivales femeninos de Argosel. En este caso eran los hombres los que tenían la entrada prohibida.


Los deportes

Stadion - Prueba de velocidad en la que los atletas recorrían 192 metros, que era la longitud del estadio.

Diadulos - Comparable a los 400 metros lisos actuales: era una carrera de ida y vuelta al estadio (384 metros) que se celebró por primera vez durante la XIV Olimpiada.

Dólico - Era una carrera de resistencia que surgió en los XV Juegos. La distancia de esta prueba fue aumentando paulatinamente desde los 1.500 metros hasta los 4.500 metros.Juegos olímpicos

Jabalina - La jabalina era una lanza de pino, olivo o tejo con el extremo de hierro y una correa situada en el centro que servía para aumentar el impulso.

Disco - Tal vez la prueba que menos variaciones ha sufrido. El disco era más grueso en el centro que en los bordes: al principio era de piedra y más tarde de cobre.

Salto de longitud - Se ejecutaba con unas pesas de piedra o plomo de entre 1 y 5 kilos de peso en las manos. Sujetándolas, los atletas echaban los brazos hacia atrás para tomar impulso en el momento del salto.

Lucha libre - Bastante similar a la actual. Para vencer había que tumbar de espaldas al adversario tres veces. Se empezó a disputar en la XVIII edición.

Pugilato - Duraba hasta que uno de los dos contendientes se rendía o quedaba fuera de combate. Se peleaba con el puño desnudo, aunque más tarde se protegieron las manos con vendajes y correas.

Pentatlón - Era el deporte estrella de los Juegos. Constaba de cinco pruebas: stadion, salto de longitud, disco, jabalina y lucha libre. El ganador era considerado el atleta más completo.
Hípica - Entre las distintas pruebas hípicas, las más famosas eran las de cuádrigas, que aparecen en el año 680 a.C. Consistían en una carrera de doce vueltas al hipódromo (1.540 metros) sobre un carro de dos ruedas tirado por cuatro caballos.

Pankration - Esta lucha sólo contemplaba la prohibición de morder (se podía golpear con cualquier parte del cuerpo y se permitían las luxaciones), y sólo terminaba cuando el adversario se rendía o moría.

Hoplitódromo - Tenía lugar el último día de competición, pues se competía con armas. La prueba consistía en una carrera de 384 metros (un diadulo) en la que los atletas luchaban protegidos con un yelmo y un escudo.


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jueves, 21 de febrero de 2008

Sprint Final curiosidades e historia del mundo del deporte



Anecdotario

Uno de los matrimonios más sonados entre deportistas de la década de los 50 fue el de Ralph Kiner –jugador de los Pittsburgh Pirates de béisbol– y Nancy Chaffee, una de las mejores tenistas del circuito americano. Ralph también era aficionado al tenis así que frecuentemente jugaba partidos contra su esposa. Una vez fue preguntado por varios periodistas sobre el vencedor de estos encuentros, su respuesta fue:

“Cuando me casé con Nancy le dije que le ganaría un partido algún día; cuando jugamos el primer encuentro me venció por 6-3, el segundo por 6-4. Un año y medio después conseguí forzarla al máximo y ‘sólo’ perdí 7-5, pero en el siguiente partido lo conseguí: ella tuvo un mal día y yo uno de los buenos y el marcador final fue 17-15 a mi favor”. En ese momento se le preguntó si su esposa estaba enferma aquel día, ofendido, Ralph contestó: “¡Por supuesto que no!... Sólo estaba embarazada de ocho meses”.


Diccionario deportivo

Birdie: En el golf, es la palabra con la que se denomina completar un hoyo con un golpe menos de lo establecido. El origen del término tiene como protagonista (muy a su pesar) a un pájaro que volaba por uno de los clubes de golf de Atlantic City a principios de siglo. En el transcurso de un partido a tres entre los socios William Poultney Smith, Ab Smith y George Crump, éste último consiguió situarse a escasos centímetros del hoyo de un par 4 –que se debe completar en cuatro golpes– con su segundo golpe, pese a que en su primer intento su bola había chocado en el aire contra el inoportuno ave; como la jugada le había salido bien, los hermanos Smith comenzaron a referirse a conseguir un golpe por debajo del par como hacer un ‘birdie’. La anécdota fue la comidilla entre los socios del club y se fue extendiendo por todo EE.UU. hasta ser aceptada mundialmente. Desde ese momento y para seguir con la referencia ornitológica, se llama ‘eagle’ (águila) a completar un hoyo con dos golpes bajo par y ‘albatross’ (albatros) a completar un par 5 en sólo 2 golpes.


¿Y por qué... se puntúa así en el tenis?

La razón hay que buscarla en el origen mismo del deporte: a finales del siglo XIX todavía se usaba un sextante para medir la elevación del sol y conocer así la latitud. El sextante está dividido en cuatro partes que corresponden a cuatro ángulos (15º, 30º, 45º y 60º) y corresponde con la sexta parte de una circunferencia, es decir, 360º; razón por la cual un set se divide en 6 juegos. La puntuación, que hoy nos puede parecer de locos, era la forma más común de medir distancias en aquella época. Posteriormente los 45º fueron sustituidos por 40, porque su pronunciación inglesa ('forty' frente a 'forty five') hacía más fácil al árbitro cantar los puntos.


El club de los cinco

Los cinco deportistas mejor pagados de 2006 (Fuente: revista Forbes)


Tiger Woods
  1. Tiger Woods: El golfista de 31 años ganó el año pasado nada menos que 71 millones de euros merced a sus victorias en el circuito profesional de golf (12 millones) y sus contratos publicitarios con Nike, General Electric, Gillette o American Express.
  2. Michael Schumacher: El heptacampeón del mundo ya retirado se coloca en el segundo puesto con 60 millones de euros. 35 de su escudería y el resto de sus acuerdos publicitarios: Puma, Marlboro, Vodafone… Actualmente es asesor de la escudería italiana, con un sueldo de 4 millones de euros.
  3. Phil Mickelson: Segundo jugador de golf de la lista con 35,5 millones de euros. 2006 no fue el año del zurdo americano, pero sus contratos con Callaway Golf, Exxon Mobil, Rolex y Golf Digest le han dado el tercer puesto.
  4. Valentino Rossi: ‘Talentino’ –como le apodan– no tuvo de su parte a la diosa fortuna en 2006: no ganó el título de Moto GP que fue a parar a manos de Nicky Hayden, pero aun así su cuenta bancaria engordó otros 29,5 millones.
  5. Kobe Bryant: Aunque su equipo esté en horas bajas su cotización no ha dejado de subir. Ha sido objeto de rumores de traspaso durante todo el año, pero al final se queda en los Lakers. En 2006, ganó 23,5 millones de euros gracias a su sueldo en la NBA y a su nuevo contrato firmado con Nike (tras romper el que le unía a su competencia, Adidas).

Kobe Bryant


Si no lo veo no lo creo

Este anuncio causó gran revuelo en EEUU. Muchos aseguran que lo que se ve en las imágenes está trucado, otros tantos dicen que no hay trampa ni cartón. Sea como fuere, el vídeo es impresionante y está magníficamente realizado.






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lunes, 18 de febrero de 2008

Lo más importante es tener salud

Winston Churchill

Winston Churchill presumía de longevidad achacándola a que nunca había practicado deporte en su vida. El bueno de Winston vivió hasta los 91 años, en los que le dio tiempo a ser Premio Nobel de Literatura, Primer Ministro Británico, figura imprescindible en la Segunda Guerra Mundial (y en años posteriores) y un gran creador de frases lapidarias. Bien podríamos decir que supo aprovechar bien su vida. A nosotros nos parece muy respetable la fórmula de Sir Winston, pero no hay que olvidar que somos una revista de deportes, así que no podemos estar de acuerdo con él. Desde nuestras páginas (y desde aquí mismo) recomendamos hacer todo el deporte que se pueda con estas palabras: ¡vamos zagales, a mover esas carnes! (La rima asonante es propia y con derechos de autor).

Ya estáis desempolvando las yumas (o las converse si habéis sucumbido a la moda), poniendo dos sudaderas en el parque, tirando en las canastas de minibasket o en lo que tengáis más a mano. No valen excusitas tipo: están cayendo 'chuzos de punta', que no hay mayor satisfacción que creerte por un momento el ídolo deportivo de tu ciudad, de tu barrio o, en el peor de los casos, del metro cuadrado donde te encuentres.

Desde desde nuestra humilde (la del director no tanto) atalaya queremos aportar nuestro granito de arena para acabar con esta situación poniendo de relieve algunos deportes que pasan inavertidos para la mayoría. Por ejemplo, en este último número hemos descubierto (incluso para nosotros mismos) el flatland en este reportaje.

Conclusión: todos los mamíferos catarrinos a las calles a practicar deportes en cualquier modalidad (el estado de algunas infraestructuras necesarias para hacerlo lo dejamos para otra entrada) que las medallas de
Madrid 2016 no se ganan solas. Yo de momento he cogido mi bici para aprender unos cuantos trucos de Flatland. éste es el resultado:

Caídas tontas: 27

Arañazos y moratones: en rápido crecimiento

Porcentaje de exito en los trucos: 1% (con un error de más o menos un 1 %)

Pro Evolution, ¿El Mejor Juego De Fútbol De La Historia?

portada Pro evolution 2008


Ya está entre nosotros la nueva versión del que, para muchos, es la mejor saga de videojuegos de fútbol de la historia, pero ¿cuales fueron sus inicios?

Por Carlos Ruiz Alonso


Si exceptuamos aquellos prehistóricos videojuegos en los que los futbolistas eran simples palitos que golpeaban una ‘pelota’ (al modo del mítico tenis) tratando de introducirla en una especie de ‘portería’, se puede decir que el ‘Match Day’ tuvo el privilegio de ser el primer videojuego de fútbol de la historia. Llegó a los mercados en el año 1985 para el rudimentario ZX Spectrum y fue el primero en mostrar el fútbol de una forma más o menos realista. Así, por ejemplo, se podían dar pases a distintas alturas, rematar de cabeza e, incluso, manejar a los porteros.

Aunque el primer juego en alcanzar cierto éxito con el deporte rey como protagonista fue el ‘Kick Off’. La compañía Anco lo sacó a la venta en el año 89 para los sistemas Commodore 64, Atari ST y Amiga 500. El ‘Kick Off’ tenía una vista cenital -es decir, como si viéramos el partido desde un helicóptero- y tuvo multitud de versiones, incluso para consolas mucho más evolucionadas, como la de Super Nintendo en 1995. Es más, en el año 2002 salió una versión del juego para PC en tres dimensiones, aunque no triunfó en exceso.

Mención especial merece el ‘Emilio Butragueño Fútbol’, de la compañía española Topo Soft, uno de los juegos realizados en nuestro país con mayor éxito mundial. Salió en 1988 y llegó a vender más de 100.000 unidades, lo que era una barbaridad para la época. Estaba disponible tanto en versión de 8 bits para Spectrum, MSX, CPC y Commodore 64, como en 16 bits para PC, y recibió numerosos premios internacionales.

Y en esas llegó el Pro

Ya en 1993, aparece el FIFA International Soccer para la Megadrive, la consola estrella de Sega en esos momentos. Disponía de isométrica en tres dimensiones, además sobresalía por su gran calidad grafica -para la época-, y por ser uno de los que mas animaciones tenía (unas 2.000 secuencias de movimientos diferentes). Desde aquel primer juego, la saga de la compañía Electronic Arts (en estos momentos ya está en la calle el FIFA 08) es la única que, hasta ahora, ha logrado hacer sombra al Pro Evolution Soccer.

Con el primer FIFA en la calle, Konami decidió contraatacar y sacó al mercado una primera versión de lo que luego acabaría convirtiéndose en el Pro Evolution Soccer (PES): se llamaba International Superstar Soccer (ISS), estaba disponible en exclusiva para la Super Nintendo, y era mucho más realista que el FIFA (los jugadores parecían interactuar más los unos con los otros: se podían tirar paredes, los laterales apoyaban a los interiores, el portero salía en intentar robar la pelota en un mano a mano…). Posteriormente, el ISS tuvo versiones en varias plataformas, como Nintendo 64, Gamecube y PlayStation 2.

Pero la auténtica revolución en el mundillo de los videojuegos de fútbol llegó, también de la mano de Konami, con la versión definitiva del PES. Japón fue el primer país en poder disfrutar de él, en 1997, aunque allí se llamaba Winning Eleven. Hasta el año 2001 no llegó al resto del mundo, pero su increíble realismo, mezclado con una extraordinaria jugabilidad, le convirtieron casi de forma inmediata en el juego más deseado por los videoadictos.

La polémica entre los seguidores de ambas sagas (FIFA y PES) ha sido constante desde que ambos juegos coincidieron en el mercado. Las cifras de ventas no ayudan a terminar con la discusión, pues son muy difíciles de comparar, debido a que algunas ediciones están disponibles en exclusiva para determinadas consolas, por lo que el éxito que haya tenido la propia videoconsola influye mucho en este aspecto. No obstante, la opinión generalizada es que el PES es un simulador -que pretende reflejar mejor la realidad del fútbol-, mientras que el FIFA es más divertido para jugar entre amigos (en un partido entre dos jugadores, al que va por debajo en el marcador le resulta más fácil marcar goles).

Te contamos las principales características de cada una de sus versiones:

Pro Evolution Soccer

* Lanzamiento: 23 de noviembre de 2001.

* Plataforma: Playstation y Playstation 2.

* Descripción: PES fue el nombre de este nuevo juego en Europa y EEUU (en Japón se llamó, Winning Eleven 5) y era la continuación del simulador de fútbol que marcó una época, International Superstar Soccer. Las mejoras se limitaron puramente a la parte técnica, conservando los mismos modos de juego y un manejo de los jugadores idéntico al de sus precuelas. El Pro nació con una dificultad añadida: no disponía de las licencias para usar los nombres reales ni de los clubes ni de los jugadores. Aún así, se convirtió en el mejor simulador del año.


Pro Evolution Soccer 2


* Lanzamiento: 18 de octubre de 2002.

* Plataforma: Playstation 2.

* Descripción: Incluye pocos cambios respecto a la versión anterior: un pequeño lavado de cara y poco más. Fue muy criticado por sus carencias en la conversión al formato PAL -el que usan las consolas en Europa-, que no le impidieron convertirse en el rey del fútbol digital, tanto por calidad gráfica como por su ya legendaria jugabilidad y la profundidad de sus modos de juego -sobre todo el que simulaba una liga europea, la Liga Master-.


Pro Evolution Soccer 3

* Lanzamiento: 17 de octubre de 2003.

* Plataforma: Playstation 2 y PC.

* Descripción: Supone toda una revolución, ya que incluye un nuevo motor gráfico que consigue grandes mejoras en la física del balón (al que por primera vez le afecta el estado del terreno de juego, dando botes irregulares si no está en buenas condiciones), así como en las animaciones y en el juego. Se actualizaron cuidadosamente cada una de las características: desde los menús hasta los nuevos modos, como el ‘Shop’ que permitía, tras canjear los puntos obtenidos ganando competiciones, conseguir nuevos estadios, estilos de ropa, equipos… Además, fue el primer título de la saga en incluir la licencia FIFPRO, con el nombre original de la mayoría de los jugadores.


Pro Evolution Soccer 4

* Lanzamiento: 15 de octubre de 2004.

* Plataforma: Playstation 2, PC y Xbox.

* Descripción: Ya disponía de las licencias de los clubes de tres ligas europeas: española, italiana y holandesa, es decir, que estaban representados: jugadores, camisetas, escudos y patrocinadores reales. No están todas, pero es lo mejor que nos ha ofrecido la saga hasta el momento, haciendo desaparecer definitivamente nombres de equipos como Catalonia (FC Barcelona), Chamartín (Real Madrid) o Naranja (Valencia CF), que eran los que se incluían en el PES3. No obstante, fue criticado por cambiar el estilo de la saga: los partidos se convertían a veces en correcalles con marcadores poco reales.


Pro Evolution Soccer 5

* Lanzamiento: 20 de octubre de 2005.

* Plataforma: Playstation 2, PC, Xbox y PSP.

* Descripción: Conseguía una fiel reproducción de todos los elementos del fútbol. Se incluyeron nuevas posiciones como la del lateral o el segundo punta, con sus movimientos específicos, y nuevas y espectaculares animaciones, como la elástica de Ronaldinho o la posibilidad de jugar el partido sobre nieve - donde se simulaba el efecto del frío a través del vaho que exhalaban los jugadores-. También contaba con una Liga Master mejorada, con la progresión de los jugadores a lo largo de su carrera deportiva y un nuevo modo de entrenamiento específico. Pero, sin duda, el aspecto más destacable era la posibilidad de jugar on-line con la consola de Sony (PS2).



Pro Evolution Soccer 6

* Lanzamiento: 26 de octubre de 2006.

* Plataforma: Playstation 2, PC, Xbox 360, PSP y Nintendo DS.

* Descripción: Ofrece una jugabilidad sin igual, un realismo increíble e inteligencia artificial mejorada -las defensas tiran el fuera de juego, cambian la disposición táctica según como juegues…-. Además, ya dispone de la licencia oficial de una gran variedad de clubes, por lo que se utiliza su nombre verdadero (y el de sus jugadores). Incorpora nuevos modos de juego como el Desafío Internacional o Partido Aleatorio, que incrementan aún más la cantidad de horas que puedes estar delante de la pantalla. El modo on-line está sumamente perfeccionado, por lo que los usuarios pueden competir ya contra aficionados de todo el mundo.


Pro 2008

Podemos afirmar que las variaciones respecto a su predecesor inmediato no son muy notables. Sigue siendo un magnífico juego, pero no aporta nada especialmente destacable. Cada año se nota más la obligación de sacar al mercado una edición anual para cumplir con las expectativas comerciales. Aquí va el análisis del nuevo Pro Evolution 2008.

Gráficamente

Los jugadores tienen un gran nivel de detalle: son muy expresivos y las animaciones
están bastante logradas -hay agarrones muy conseguidos-. El entorno cumple sin más, aunque decepciona ligeramente que el césped sea solo en una textura: en el Fifa 2008, por ejemplo, ya hemos podido ver un terreno de juego mucho más logrado y con efectos de volumen muy acertados. Se aprecian ralentizaciones del juego y algún incómodo ‘tirón’ en las escenas pregrabadas, pero se supone que en la versión final estos problemas estarán solucionados.

Sonido

Aceptable sin más. La banda sonora no incluye ninguna canción conocida, sino que todas han sido compuestas en exclusiva para el juego. Los sonidos Fx -cánticos, golpeo del balón…- están muy conseguidos, aunque -l igual que en anteriores entregas- el comentarista llega a cansar. Por lo demás, cumple su objetivo.

Jugabilidad

Básicamente la misma de siempre -lo que, sin duda, es una buena noticia-. No hay grandes cambios, aunque el ritmo del partido ha ganado un poco de velocidad, por lo que continúa siendo muy bueno. Destacar que no hay dos jugadores iguales en todo el juego: cada uno tiene sus propias características -velocidad, tiro, regate…-. Resulta más fácil regatear que en anteriores entregas, y los disparos a puerta también han mejorado: ahora parecen más reales.



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sábado, 16 de febrero de 2008

Las mejores películas sobre deportes: 'El castañazo'

cartel el castañazo slapshot

De qué va...

Paul Newman, es el veterano capitán-jugador de los Chiefs de Charlestown (Carolina del Sur, EEUU). Un equipo a punto de desaparecer debido a sus continuas derrotas y la ausencia de público en las gradas. En el conjunto hay de todo: jugadores fracasados, auténticos maestros del stick con lesiones crónicas, hasta un portero francés con serias dificultades para hacerse entender con sus compañeros cuando habla en inglés (esto último sólo es apreciable en versión original). El dueño pone fecha al fin de los Chiefs, pero antes contrata a tres jugadores, los hermanos Hanson, unos desconocidos que, por su pinta: pelo largo y gafas de concha, no dan la impresión de grandes refuerzos, pero que cuando empiezan a jugar revolucionan el concepto de juego de los Chiefs. Transformándolos en equipo agresivo y cercano a lo brutal, marrullero (con provocaciones a las mujeres de los porteros incluidas) y con poco respeto por las reglas del juego. Paradójicamente, está nueva estrategia, trae consigo las victorias y los convierte en ídolos de su afición.

Por qué hay que verla...

los hermanos hansonPorque es una de las mejores películas sobre deporte: sarcástica, divertida y con una reflexión (la de que el espectáculo destruye en parte el espíritu deportivo) que sigue estando vigente hoy en día. Contiene alguna de las mejores escenas sobre hockey jamás rodadas y ver en “todo su esplendor” a los hermanos Hanson: zancadillas, empujones, golpes de stick en partes dolorosas… es una auténtica delicia.


Curiosidades

  • La historia, escrita por Nancy Down –guionista del show televisivo Saturday Night Live– está inspirada en los Johnstown Jets (Pennsylvania), un equipo de regional que pasó del anonimato a los medios de comunicación. No por su bonito y vistoso juego, sino porque sus tácticas iban más allá de la palabra violencia. Uno de los jugadores de ese equipo era hermano de Nancy Down, quien decidió plasmar en pantalla la historia de estos perdedores con exceso de testosterona y, para ello, incluso se contó con la participación de algunos jugadores de los Jets en la película (como los propios hermanos Hanson) dirigidos por George Roy Hill ('El golpe', 'Dos hombre y un destino')
  • Los Hanson –en la vida real, los hermanos Carlson, jugadores de los Jets– se han convertido en figuras míticas en los EE.UU: veneradas y con merchandinsing propio. Lo curioso del asunto es que, de los Carlson que salían en pantalla, sólo dos eran realmente hermanos. El otro hermano Carlson tuvo que jugar los play-off con los Jets mientras se rodaba la película, así que fue sustituido por otro integrante del equipo, David Hanson (de quien se tomó el nombre para la película), quien no tuvo ningún problema en aprenderse su papel… su mote como jugador era 'asesino'.


Mejores momentos


Hay situaciones divertidas e hilarantes durante todo el film y hay que prestar mucha atención a los personajes secundarios (como la novia eternamente enfadada de uno de los jugadores de los Chiefs). Sin embargo, hay dos fragmentos que merecen ser destacados: el primero, cuando Paul Newman está dando una arenga en el descanso intentando motivar a sus hombres para que realicen un buen juego y los hermanos Hanson lo entienden a su peculiar manera. El diálogo es el siguiente:

Reggie Dunlop (Paul Newman): “Oídme bien, chicos. Vamos a jugar con estilo esta noche. Demostrad lo que sabéis, usad vuestro cerebro ahí en el hielo. Creo que sabemos jugar al hockey”.
Los hermanos Hanson al unísono: ¡Eso es, a cargárnoslos, a machacarlos…! ¡No va a quedar ni uno vivo…! ¡Hay que acabar con esos cabritos de una vez…!
R. D.: Tenéis que jugar con la cabeza…
Los Hanson de nuevo: ¡Sacarles el hígado, machacarlos, ni uno sólo vivo! ¡…destrozarlos y partirlos por la mitad!
El Segundo tiene lugar con la primera salida a la cancha de los hermanos Hanson (con los dorsales 16, 17 y 18 respectivamente) y la transformación de un partido de hockey en un circo romano para deleite del público (ver vídeo)





Ficha técnica


Director: George Roy Hill

Año: 1977

Intérpretes: Paul Newman, Strother Martin, Michael Ontkean, Jennifer Warren, Lindsay Crouse, Jerry Houser, Andrew Duncan, Jeff Carlson


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jueves, 14 de febrero de 2008

¿Es este el club más legendario del mundo?

Por Raúl del Campo

Corría el año 1892 y a John Houlding le surgió un grave problema: poseía un estadio de fútbol –el mítico Anfield Road-, pero no tenía un equipo que jugara en él (acababa de expulsar de su campo al equipo de la ciudad, el Everton, por impago del alquiler). Así que decidió crear su propio club. De esta forma comienza la historia de uno de los clubes más legendarios de la historia del fútbol: el Liverpool FC, popularmente conocido como los ‘reds’, en homenaje a los colores que siempre le han vestido. Gloria, sufrimiento, tragedia y pasión son palabras asociadas de por vida a este mítico club: las ha conocido todas y cada una de ellas y, casi siempre, expuestas a la enésima potencia.
18 ligas inglesas, 5 copas de Europa, otras 3 de la UEFA, 7 copas de la reina, 7 copas de la liga, 15 supercopas inglesas y 3 más de Europa… son el balance del club más laureado de Inglaterra tanto a nivel nacional como internacional. La irregular trayectoria de sus inicios –pese a ganar cinco Ligas descendió durante varias temporadas a segunda división-, se enderezó definitivamente en 1959 con la llegada al club de un personaje que lo revolucionó de arriba a abajo: William Shankly.

El estilo Shankly
Shankly exigió algo totalmente innovador en ese momento: a él mismo. Como manager del equipo, sería quien elegiría la alineación. Shankly vendió a 24 jugadores e implantó una nueva filosofía de juego: en lugar de correr los jugadores, sería el balón quien lo haría. “Todo lo que tienen que hacer es pasar la pelota a los que llevan la camiseta roja”, explicaba el viejo Bill a sus jugadores. En el año 61 llegó el título de Liga de la segunda división, en el 63 el de Primera, en el 64 la Copa de Inglaterra y, al año siguiente, se volvió a conseguir otro campeonato de Liga.
El Liverpool ya contaba con todo lo necesario para dominar en Europa: un estilo de juego propio e intransferible, talento a raudales y un magnífico técnico. En 1973, los 'reds' ganaron su primer título europeo, la copa de la UEFA y, un año después, tras la conquista de una nueva copa inglesa, Shankly anunció su retirada. Le sustituyó su ayudante Bob Paisley, quien aplicó todas las enseñanzas de su maestro y culminó su gran trabajo: en 1977 los ‘reds’ alzaban por fin la ansiada Copa de Europa, en 1978 repetían triunfo; en el 79 y el 80 ganaron la Liga; en el 81 de nuevo la Copa de Europa... en total Paisley consiguió 6 Ligas, 1 Copa inglesa, 3 Copas de Europa, 1 de la UEFA, 1 Supercopa de Europa y 5 inglesas... en tan sólo 8 años. El Liverpool ya era un club de leyenda.

Descenso a los infiernos y regreso a la gloria
Fueron los años dorados. El máximo esplendor de un equipo que jugaba bien al fútbol, emocionaba a sus seguidores –no tienes más que ver el vídeo de la siguiente página- y lograba una cantidad de títulos apabullante, hasta que llegaron las tragedias. Los dramas de Heysel -1985- y Hillsborough –1988- marcaron para siempre su historia. Fueron dos sucesos completamente diferentes, tanto por sus causas, como por el balance de víctimas (en Heysel no murió ni un hooligan inglés, en Hillsborough, todos eran hinchas del Liverpool). Estos hechos causaron tal conmoción e hicieron tanto daño al club (entre otras cosas la UEFA le sancionó 10 años sin disputar competiciones europeas) que prácticamente le hicieron desaparecer del panorama futbolístico internacional durante más de una década.
Sin embargo, en los últimos tiempos parece que el club ha vuelto a recobrar el pulso: el triunfal 2001 –logró cinco títulos esa campaña-, junto con la Champions lograda en el año 2005 y la final perdida de este mismo año han hecho recobrar la autoestima a uno de los clubes con más solera del fútbol mundial. ¿Su secreto? Sus jugadores nunca caminan solos.


'You'll never walk alone'

Compuesta en 1945 por Richard Rodgers y Oscar Hammerstein para su musical de Broadway “Carrusel”. En la obra, este canto a la amistad es interpretado tras la muerte del líder Billy Bigelow, para dar ánimos a Julie Jordan, embarazada y con un niño en ese momento, y repetido en la escena final para animar la ceremonia de graduación de Louise -hija de ambos-. De hecho, hoy en día es común que este tema se interprete en esta clase de ceremonias en Estados Unidos. Artistas de la talla de Frank Sinatra o Elvis Presley han alcanzado las listas de éxitos norteamericanas interpretándola.
En Inglaterra, la versión más famosa la realizaron en 1960 Gerry & The Pacemakers, un grupo de Liverpool que alcanzó con ella el nº1 en las listas británicas el 26 de octubre de 1963. De forma espontánea los aficionados la convirtieron en el himno del equipo y, desde entonces, la afición de los reds la canta siempre momentos antes del comienzo del partido.




Tragedias

Aunque de muy distinta naturaleza, las tragedias de Heysel y Hillsborough suponen una alargada mancha negra en la historia del Liverpool. La primera de ellas tuvo lugar en el estadio belga de Heysel, en Bruselas, durante los prolegómenos de la final de la Copa de Europa que iba a enfrentar a los ‘reds’ de Ian Rush contra la todopoderosa Juve de Michel Platini. Enloquecidos por el alcohol y el gusto por la violencia gratuita cuando salen de su país, los seguidores más radicales del equipo inglés comenzaron a cargar contra los Heysel'tiffosi' italianos. El pánico llevo a las carreras y éstas a una terrible avalancha que acabó con la vida de 39 aficionados italianos. Pese a todo, el partido se disputó –con triunfo de la Juve por un gol a cero– mientras algunos de los cuerpos inertes de los seguidores de la Juve seguían aún tendidos a los pies de las gradas. El Liverpool fue expulsado durante diez años de todas las competiciones organizadas por la UEFA.
La tragedia de Hillsborough fue bien diferente, aunque igualmente dramática: 96 personas fallecieron, aplastadas contra las vallas del estadio a causa de una avalancha, durante el transcurso del partido de semifinales de la Copa Inglesa que disputaban el Liverpool y el Nottingham Forest en Sheffield. La investigación posterior concluyó que en la tragedia no había sido consecuencia de ninguna acción violenta por parte de los aficionados: la causa fue el exceso de aforo y el mal estado del estadio, que no cumplía los requisitos de seguridad necesarios.
A raíz de estos dos sucesos el gobierno inglés, presidido por Margaret Thatcher, comenzó una durísima batalla para erradicar a los hooligans y mejorar la seguridad de los estadios.


BILL SHANKLY (1913-1981, Glenbuck, Escocia)

Bill Shankley

Pese a que no logró una gran cantidad de títulos –un campeonato de la Segunda División, dos ligas, una Copa de la Reina, una UEFA y la clasificación para una final de la Recopa-, es unánime la opinión de que Shankly ha sido el mejor entrenador de la historia del equipo inglés ¿Sus méritos? Transformar para siempre una institución anticuada y sin apenas recursos y convertirla casi en una religión para la gente de la ciudad. Sus humildes orígenes –de niño trabajó en una mina de carbón- hicieron que congeniara de una forma casi mística con los aficionados del Liverpool, una ciudad eminentemente obrera – y cuna de la revolución industrial-. La relación de complicidad era tal, que cuando en julio de 1974 anunció su retirada, los aficionados colapsaron la centralita del club y los trabajadores de las fábricas locales amenazaron con ir a la huelga si no regresaba su héroe.
Tal vez su principal virtud como entrenador era la de ser un excelente motivador: un buen ejemplo de ello es lo que le espetó a Tom Smith, jugador de los 'reds', cuando éste trataba de explicarle que su rodilla estaba lesionada y que así no podía seguir jugando. “Quítate el vendaje… y esa no es tu rodilla ¡es la rodilla del Liverpool!”.
Sus restos fueron incinerados en el crematorio de Anfield, situado junto al estadio del club de sus amores y el epitafio grabado sobre la estatua que se levantó en su honor a la entrada del estadio de Anfield resume el sentimiento de toda una ciudad: “Hizo a la gente feliz”.

Algunas de sus mejores frases:

-“En Liverpool hay dos grandes equipos: el Liverpool y los reservas del Liverpool”.

-“El balón no se cansa nunca”.

-“El primero es el primero; el segundo no es nadie”.

-“El fútbol no es una cuestión de vida o muerte; es mucho más que eso”.

-“Cuando no tengo nada que hacer miro debajo de la clasificación para ver cómo va el Everton”.

-“Si el Everton jugara en el jardín de mi casa, cerraría las cortinas”.

-“Si estás en el área y no sabes que hacer con la pelota, métela en la red y ya discutiremos las
alternativas más tarde”.

-“También pasamos malos momentos: un año acabamos segundos...”.

-“El problema con los árbitros es que conocen las reglas, pero no el juego”.


The Kop

Ver a ‘The Kop’ animando a su equipo, entre pequeñas avalanchas y cantando a pleno pulmón el ‘She loves You’ de los Beatles no tiene precio.
Se trata de la tribuna más legendaria del estadio de Anfield Road. En 1906, la grada de uno de los extremos del campo fue bautizada como el Spion Kop -situación desesperada-, en recuerdo de los 300 ingleses, la mayoría de ellos de Liverpool, que murieron en el monte Spioenkop –en Suráfrica- durante la segunda guerra de los Boer, a finales del siglo XIX. Esta grada llegó a albergar a 28.000 espectadores, lo que la convirtió en una de las más grandes del mundo. Cuenta la leyenda que cuando el Liverpool ataca la portería que está justo delante de The Kop, sus seguidores aspiran profundamente para llevar el balónThe Kop hasta la red: por lo que el Liverpool suele jugar las segundas partes atacando sobre este fondo. totalmente en 1994, para que todo el mundo estuviera sentado. Su capacidad actual es 12.390 espectadores.
Las mujeres no pudieron entrar en ella hasta bien avanzado el siglo XX: en esta tradición se entremezclaba el machismo de la época con una razón de lógica demoledora. La grada estaba tan saturada que nadie podía salir durante el partido: los hombres solucionaban sus necesidades fisiológicas utilizando un cucurucho que fabricaban con papel de periódico… las mujeres lo tenían más difícil.

Símbolos

Dos años después de la creación del club los nuevos gestores crean el escudo: para ello, eligen el color rojo y toman como emblema el Liver -ave símbolo de la ciudad desde 1350-, situada sobre las siglas LFC –Liverpool F.C.-. Durante décadas éste será su emblema. Sin embargo, a finales de los años 80, el club quiere dotarse de un aire de modernidad y el antiguo escudo, que apenas había sufrido modificaciones en 100 años de historia, es rediseñado. Primero se encerró al Liver en un borde en forma de escudo y, bajo éste, se incluyó el nombre del equipo y la fecha de fundación del mismo. En la temporada 1992/93 (coincidiendo con el centenario del equipo), se le sometió a un cambio radical: se redujo el tamaño del ave para incluir dentro de la boca el nombre del club. En la parte inferior se mantuvo la fecha de fundación, por encima se situó el famoso ‘You´ll never walk alone’ y, sobre esto, unas extrañas formas barrocas. ¿Por qué? Sencillo: ese conjunto (la frase característica del club más la forma que hay justo encima) es una representación de las puertas erigidas en honor a Bill Shankly, las famosas ‘Shankly Gates’, inauguradas en 1982 tras el fallecimiento del legendario entrenador. Un año después, el club introdujo en el escudo la última variación destacable: las llamas que hay a ambos lados de éste. Éstas simbolizan el 'Hillsborough memorial', espacio situado justo al lado de las 'Shankly Gates' y en el que hay siempre encendida al menos una vela en recuerdo de las 96 víctimas de la tragedia de Hillsborough.

Otros símbolos
Pese a las numerosas remodelaciones que ha sufrido el estadio de Anfield, los vestuarios permanecen inalterables desde su inauguración. Son muy pequeños (aproximadamente una quinta parte de los del Camp Nou o el Santiago Bernabéu), es decir, casi del mismo tamaño que los de un campo de categoría regional español. Cuando los jugadores traspasan la puerta se encuentran con la siguiente leyenda: ‘Coming together is a beginning, keeping together is progress, working together is a success’ (Llegar juntos es un comienzo, mantenernos juntos es el progreso, trabajar juntos es un éxito).
También tiene su particular historia el 'Boot Room' o cuarto de las botas, donde Shankly y otros míticos técnicos de los ‘reds’ como Bob Paisley, Ronnie Moran, Joe Fagan o Roy Evans, se reunían alrededor de una taza de té para hablar de fútbol y diseñar las tácticas ganadoras del imbatible Liverpool de los años setenta y ochenta. Actualmente, en el espacio del Boot Room se encuentra la sala de prensa.
Del túnel de vestuarios también es legendaria la inscripción ‘This is Anfield’ junto al escudo del club, que todos los jugadores tocan antes de salir al campo. ¿Su objetivo según Shankly?: “recordar a nuestros jugadores para quien están jugando y a los rivales contra quien lo van a hacer”.


escudo del Liverpool


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Racismo en el Deporte. Los negros no pueden jugar con los blancos

En EE.UU. hubo una liga de béisbol para blancos y otra para negros hasta 1947. Hoy en día, en algunos estadios, los futbolistas negros sufren insultos incluso de sus seguidores. Repasamos algunos de los hechos más vergonzosos causados por el racismo en el deporte

Por Rubén de las Heras

Los deportistas negros no tienen nada que envidiarle a los blancos. Jesse Owens se lo demostró a Adolf Hitler durante los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936. El atleta estadounidense logró, ante las mismas narices del 'Führer', cuatro medallas de oro (100 y 200 metros lisos, salto de longitud y relevo 4x100 metros), convirtiéndose en el gran triunfador de aquella edición de los Juegos en pleno apogeo del nazismo en Alemania. El aparato de propaganda nazi trató de aprovechar al máximo la atención que generaba la disputa de los Juegos en Berlín para promover la superioridad de la raza aria y mostrar a los de origen africano, a los que se calificaba como bastardos de Renania, como inferiores. La escena de Hitler abandonando el palco del estadio Olímpico de Berlín para evitar así felicitar públicamente -aunque sólo fuera aplaudiendo su triunfo desde su asiento- a Owens, tras presenciar su gesta, ha pasado a la historia del deporte. Claro, que si lógica era esa reacción por parte de Hitler, más duro debió de resultar para Owens el regreso a casa. Y es que, pese a todo, seguía teniendo más derechos en la Alemania nazi de 1936 (se le permitía, por ejemplo, alojarse en el hotel con el resto de compañeros blancos) que en su propio país. Así lo relataba Owens en su autobiografía (The Jesse Owens Story, 1970): “Cuando volví a Estados Unidos, después de todas las historias sobre Hitler, no pude viajar en la parte delantera del autobús. Volví a la puerta de atrás. No podía vivir donde quería. No fui invitado a estrechar la mano de Hitler, pero tampoco fui invitado a la Casa Blanca a dar la mano al Presidente”.
De hecho, los prejuicios racistas, que estaban a la orden del día en muchos países, y no sólo en el aspecto deportivo sino también en el resto de apartados sociales, han sido una realidad relativamente común hasta prácticamente nuestros días.

Una liga para negros… otra para blancos
Así, por ejemplo, hace tan sólo 60 años, los negros no podían jugar al béisbol en Estados Unidos… No al menos en la liga de los blancos: ellos tenían su propia competición, la 'Negro League'. Claro que estamos hablando de un país en el que, hasta pocos años antes, las personas de color no podían sentarse en el autobús en el mismo asiento que sus compatriotas blancos. O en el que las clases se impartían en aulas separadas en virtud del color de la piel.
Y es que, a lo largo de la historia, los deportistas de raza negra han sufrido todo tipo de desplantes, cuando no humillaciones, por parte de todos los estamentos deportivos. Incluso el Comité Olímpico Internacional ha sido ‘cómplice’ en alguna ocasión de estos actos: en 1968, por ejemplo, durante la celebración de las Olimpiadas de México, descalificó la actitud de Tommie Smith y John Carlos, dos atletas estadounidenses de raza negra que, durante el acto de entrega de medallas, protestaron públicamente por el trato que sufrían los negros en su país. El COI decidió que el escenario no era el apropiado para reivindicaciones políticas y les excluyó de los Juegos.

Kameni, humillado en su estadio
Desgraciadamente, en la actualidad, todavía siguen quedando en los recintos deportivos reminiscencias de ese lamentable pasado. En los últimos años han sido los actos provocados en torno al mundo del fútbol –al menos en el caso de España- los que han adquirido más protagonismo. Los ya famosos casos de Samuel Eto’o y de Luis Aragonés se podrían incluso tratar de justificar alegando la intención de descentrar al rival o motivar al jugador propio, pero en el caso de Kameni, portero del Espanyol, quedan muy pocas dudas sobre las intenciones abiertamente racistas de quienes le insultan: al meta del Espanyol le han llegado a lanzar plátanos en Montjuïc, su propio estadio. Según gente de su entorno, esos ataques han afectado a su juego y a su habitual carácter.




Racismo en el automovilismo

Uno de los episodios más vergonzosos de la historia de las competiciones automovilísticas tuvo lugar el 1 de diciembre de 1963, durante la celebración en Jacksonville (ciudad de Florida, uno de los estados con mayor implantación del Ku Klux Klan) de la carrera del Grand National, una de las pruebas de velocidad más prestigiosas de la época. Ese día, el piloto de raza negra Wendell Scott, quien llegó a participar en 495 carreras en diferentesWendell Scott competiciones, cruzó la línea de meta en primera posición. Sin embargo, el director de la prueba se negó a mostrar la bandera a cuadros que significaba la conclusión de la carrera y esperó a que el segundo clasificado finalizara la prueba para hacerlo. Para colmo, los organizadores no se atrevieron a entregarle el trofeo de ganador hasta que todo el público abandonó el recinto. Varios días después, los organizadores rectificaron e hicieron pública una nota de prensa en la que se otorgaba oficialmente la victoria a Scott y justificaba el lamentable espectáculo por un simple error, algo difícilmente creíble.
Tal vez, el mejor ejemplo de lo difícil que lo han tenido los pilotos de color en el mundo del automovilismo sea el de que hayan tenido que pasar 57 años para que un piloto de raza negra, Lewis Hamilton, debutara en la Fórmula 1.


Racismo en los Juegos Olímpicos

Sin duda, uno de los momentos más tristes y recordados de la historia de los JJ.OO. y del deporte en general fue el que protagonizaron Tommie Smith y John Carlos 1968, celebrada en México. Estos dos atletas afroamericanos que representaban a Estados Unidos lograron las medallas de oro y bronce, respectivamente, en la prueba de los 200 metros. Pero, durante la ceremonia de entrega de medallas, lejos de sentirse felices y exultantes por su triunfo, su rostro mostraba un semblante serio. Cuando comenzó a sonar el himno estadounidense ambos agacharon la cabeza y levantaron su puño,
John Carlos y Tommie Smithenfundado en un guante de color negro –que simbolizaba el ‘Black Power’-, para mostrar su repulsa por la discriminación que vivían los ciudadanos negros en la que se auto consideraba la nación más democrática del mundo: en ella, los negros no podían ni siquiera sentarse en los mismos asientos que los blancos dentro de los autobuses.
El atleta australiano Peter Norman, ganador de la medalla de plata, se solidarizó con sus compañeros de podio. Sin embargo, el Comité Olímpico Internacional no fue tan condescendiente con ellos: los expulsó de los Juegos alegando que no eran el sitio ideal para reivindicaciones políticas.


Racismo en el Béisbol

En Estados Unidos, cuna de este deporte, existía una liga para blancos –la MLB- y otra para negros –la 'Negro League'-. El origen de esta situación se remonta a marzo de 1887, momento en el que Adrian Anson, el entrenador más poderoso de la liga, reunió a todos los propietarios de los clubes para proponerles la necesidad de mantener 'puro' su deporte, ante la avalancha de jugadores de raza negra que habían comenzado a poblar los equipos de la Liga. Aquel mismo día se selló un pacto de caballeros por el que todos los propietarios se comprometían a no fichar a ningún jugador afroamericano, y a despedir a todos los que estuvieran jugando en ese momento.
Jackie Robinson
La marginación duró hasta 1947, año en el que A.B. Chandler –en ese momento máximo responsable de la liga- renegó del acuerdo: “Si un negro puede luchar para Estados Unidos en Okinawa o Guadalcanal, también puede jugar al béisbol”. Finalmente fue Wesley Branch Rickey, dueño de los Dodgers de Brooklin –Nueva York-, quien tomó la iniciativa y contrató a un talentoso bateador negro: Jackie Robinson. Robinson fue elegido mejor novato en su primera temporada y jugador más valioso de la Liga dos años después. Pese a ello, tuvo que soportar todo tipo de humillaciones: los lanzadores le tiraban la bola a la cabeza, los catchers le escupían en las botas, recibía constantes amenazas de muerte y, en muchas ciudades, debía alojarse, por seguridad, en un hotel diferente al de sus compañeros.


Racismo en el Fútbol

Si bien en España no podemos dar ejemplo: aún está cercano el recuerdo de Samuel Eto’o amenazando con abandonar un partido ante los incesantes pitos, acompañados de la imitación del ruido que emiten los monos, de la hinchada del Zaragoza cada vez que tocaba un balón; o la descontextualizada (aunque en cualquier caso reprobable) arenga del seleccionador nacional Luis Aragonés a José Antonio Reyes (en aquellos momentos compañero de Thierry Henry en el Arsenal): “Cuando vuelva
Samuel Etoo quiero que le diga al negro: yo soy mejor que usted”, le espetó durante un entrenamiento del combinado nacional; la situación no es tan dramática como en otros estadios europeos, especialmente italianos y holandeses.
Por ejemplo, en octubre del año 2004 el colegiado holandés René Temmink suspendió el partido de la liga holandesa que disputaban los equipos de La Haya y PSV por gritos antisemitas (los judíos y los árabes son los objetivos preferentes de los ultras holandeses). El odio a los hebreos también es extremo en las gradas del Olímpico de Roma cuando juega el Lazio (durante sus partidos es habitual ver la grada plagada de símbolos fascistas y Paolo Di Canio, delantero del equipo, fue sancionado por hacer el saludo fascista a la grada): en 1998 colgaron el cartel “Auschwitz vuestra patria, los hornos vuestras casas”, y en 2001, en un derbi contra el Roma, atacaron a su máximo rival con la siguiente pancarta: “Equipo de negros, fondo de judíos”.



El Apartheid

Se trata de uno de los casos más recientes, ya que en Sudáfrica estuvo institucionalizada por ley la separación de blancos y negros, en virtud del régimen político del apartheid, hasta 1991. Por supuesto, eso incluía que los deportistas de distinta raza estaban obligados a competir por separado. Tampoco se permitía que los equipos extranjeros que acudían allí fueran mixtos, ni que los equipos de personas blancas se enfrentaran con los formados por deportistas de raza negra. Afortunadamente, el COI intervino en 1959, prohibiendo a Sudáfrica participar en los Juegos Olímpicos de Tokio 1964 y marginándola del resto de competiciones internacionales.


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