miércoles, 16 de abril de 2008

NBA ¿Clásicos en horas bajas?

NBA logo Jerry WestPor Tomás Verléin

De las grandes ligas americanas -NFL, MLB, NHL y NBA- quizás sea esta última la que más cambios haya sufrido últimamente. Todas han superado crisis galopantes: falta de espectadores, huelgas de jugadores, casos oscuros relacionados con la mafia… (De hecho, la NBA está recuperándose de una herida reciente que relaciona a algunos árbitros con la compra de partidos), pero a partir de los 90, y especialmente a partir de la retirada de Michael Jordan, la liga de baloncesto americana ha experimentado una transición.
El primer movimiento serio (y alarmante) ha sido el cambio de mentalidad de los equipos. El show-time -el juego espectacular y vistoso que representaban mejor que nadie los Lakers de Magic en los años 80-, las canastas imposibles y los tiradores de tres puntos con licencia para fallar han pasado a mejor vida. La táctica ha podido con el talento, los jugadores físicos -descripción bajo la que se suelen esconder baloncestistas que defienden por agresivos, no por saber defender- pueblan los equipos, los tanteadores bajos son una realidad diaria… Es el triunfo del músculo por encima del cerebro. La NBA exige culturistas frente a gente que sepa colocarse para cazar un rebote; vemos más mates sí, y cada vez más estratosféricos, pero también vemos a bases incapaces de dirigir el juego de su equipo, por ejemplo. Esta tendencia se ha extendido por la liga como un buen rumor y ha tenido una incidencia mayor en cuatro de los equipos más legendarios de la liga (Celtics, Knicks, Lakers y Bulls): el que menos, lleva cinco años sin conseguir un anillo de campeón.
El segundo cambio está muy relacionado con el anterior: la NBA ha buscado en el extranjero lo que no encontraba en su propia casa. Así, si antes las universidades de Duke, Carolina del Norte o Kentucky eran las que proporcionaban las estrellas de cada generación: Bill Russel en los años 60, Magic en los 80 y Jordan en los 90, ahora los jugadores más sobresalientes de la liga son Dirk Nowitzki, Tony Parker o Pau Gasol, todos venidos de Europa y con fundamentos que parecían olvidados en la liga americana: botar, pasar, tirar; en definitiva, jugar al baloncesto. Aleros muy atléticos con grandes aptitudes para los tapones o escoltas anotadores que penetran y acaban machando el aro hay cientos en EE. UU., pero no busques un base que lea los partidos y que tenga tiro exterior o un pívot que sepa jugar de espaldas al aro y interprete bien los 2 contra 1. Para eso, la NBA ha tenido que mirar en Europa y ha encontrado una mina de oro: Tony Parker ya lleva tres campeonatos de la NBA, siendo elegido MVP de las finales del último que conquistó y Nowiztki ha sido elegido MVP de la temporada.

En horas bajas

Todos estos cambios de dirección se han agudizado en los últimos ocho años. En ese tiempo algunos equipos han sabido adaptarse mejor que otros, con lo que franquicias con poca tradición -como los San Antonio Spurs- han tenido más peso específico en la liga. ¿Y qué pasa con los clásicos? Se podría decir que en mayor o menor medida están pasando por tiempos oscuros. Los Lakers, Celtics y los Bulls han tenido que superar la jubilación de sus estrellas en los años 90 (Magic, Bird y Jordan respectivamente), pero sólo los angelinos han disfrutado de años de triunfos. ¿Qué pasará este año? ¿Mantendrán los bsu regularidad de la última campaña? ¿Podrá manejar Boston a tres jugadores franquicia como Ray Allen, Kevin Garnett y Paul Pierce y llegar por fin a una final de la NBA? ¿Abandonará Kobe los Lakers? ¿Los Knicks seguirán su trayectoria errática? La respuesta una líneas más abajo


¿De dónde vienen los 'Celtics'...

Bill Russell Red Auberbach

La mayoría de la gente piensa en Larry Bird (ya se sabe: bigote y pelo rubio, pantalones cortos típicos de los 70-80, excelente en casi todos los aspectos del juego, una espíritu competitivo fuera de lo normal…) como el paradigma de los Celtics, pero quien creó la leyenda de los de Massachussets fue Bill Russell, el ‘Señor de los Anillos’ de la década de los 60, como es conocido. Bill fue un adelantado a su tiempo: con sus 2,06 y unas manos que podrían eclipsar el sol, cambió por completo el concepto defensivo de la NBA. Su irrupción en la liga revirtió una situación casi agónica para los Celtics (a los que les costaba sangre, sudor y lágrimas tener un balance positivo de victorias-derrotas), consiguiendo el campeonato en su primera temporada -1956-. Con su dominio abrumador bajo los aros -llegó a coger 50 en un partido-, Russell consiguió 10 títulos de la NBA más, ocho de ellos seguidos (1961-1969) y que el parqué del Boston Garden fuera uno de los iconos televisivos de la década de los Beatles. Además de Russell, los años mágicos fueron realidad gracias a la magnífica pareja de hecho formada por Bob Cousy -lider de asistencias de la liga entre 1953 y 1960- y Bill Sherman -8 veces All-Star-, o los puntos de John Havlicek -sexto máximo anotador de la NBA de la historia con 26.395 puntos-.
Esa buena estrella continuó durante la primera mitad de los años 70, pero se fue apagando en la última mitad de esa década. No fue hasta la llegada de Bird cuando la franquicia despuntó de nuevo. La historia se repetía, el trébol de los Celtic volvía a dar suerte a un equipo que no igualó la gesta de Russell & Cia, pero que pudo disfrutar de tres anillos más (1981, 1983 y 1986): Bird lideraba un conjunto de magníficos jugadores donde destacaban la dirección de juego de Dennis Johnson, los movimientos elegantemente torpes de Kevin McHale o los tiros saliendo desde bloqueo de Danny Ainge. bpodría haber iniciado otra dinastía en los 80, pero su rivalidad con los Lakers del ‘show-time’ y de Magic y las lesiones de Bird y McHale les impidieron hacer todavía más.


... y hacia dónde van?

Gran parte de las dificultades de los Celtics en los años 90 vienen por no haber podido sustituir la figura de Red Auerbach(que consiguió 9 títulos en 16 años como entrenador y se mantuvo como presidente hasta 1997). En 2003 Danny Aingie tomó las riendas de una franquicia sin identidad y sin pabellón (el Boston Garden, con su público pegado a los jugadores y sus columnas que no dejaban ver el partido, pasó a mejor vida y los Celtics inauguraron el nuevo Fleet Center –ahora TD Banknorth Garden- en 1995). Su labor como ‘General Manager’ ha sido muy criticada: las idas y venidas de Antoine Walter, la búsqueda inconclusa de un pívot de garantías… Pero este año parece que las cosas pueden cambiar. Los Celtics han hecho dos fichajes que pueden catapultarle hasta una final de la NBA: Kevin Garnett –músculo y calidad– y Ray Allen –la suspensión más elegante de la liga–, ambos con años de experiencia en la NBA y cuyo rendimiento puede ser clave para ayudar al ‘llanero solitario’ Paul Pierce, un jugador extraordinario que nunca ha tenido un equipo de garantías. Sólo queda la duda de si el entrenador, Doc Rivers, será capaz de manejar este vestuario en el que ahora hay tres superestrellas, y sus respectivos egos, y encontrar un base cerebral y pasador -especie extinguida en EE. UU.- que reparta el juego entre tanto jugador con posibilidades de anotar.


¿De dónde vienen los 'Lakers'...

Los Lakers -literalmente: ‘los del lago’, se establecieron en la soleada California en 1960 huyendo del frío de Minessotta. Los dueños no quisieron cambiar el nombre pese a que en California no hay ni un solo lago. George Mikan –con quien los Minessotta Lakers ganaron la liga, todavía no NBA, en 1949, 1950, 1952, 1953 y 1954– ya no estaba en el equipo y los angelinos no pudieron ganar un anillo hasta 1972 y eso que contaba con jugadores por los que hoy muchos matarían, como Elgin Baylor, Jerry West y, sobre todo, ‘The Big Diapper’ (la Osa Mayor) Wilt Chamberlain -sí, el de los 100 puntos en un partido-. Ese gran equipo casi se fue de vacío de la recién nacida NBA, lo que casi le ocurre a otro de los iconos del baloncesto: Kareem Abdul-Jabbar, sólo la presencia de un ‘rookie’ llamado Irving Johnson y apodado ‘Magic’ acabó con la sequía de los Lakers, ganando siete años el segundo título de la franquicia. Con Magic -un base de 2 metros-, el jugador más versátil de la historia del baloncesto, Michael Cooper -del que Larry Bird llegó a decir que era el mejor defensor que existía- o James Worthy, que machacaba a una mano todos los pases de Magic, se conformó un sólido bloque que dirigía desde el banquillo Pat Riley. Fue la época del baloncesto espectáculo, del contraataque imprevisible. Los Lakers de Magic ganaron cinco anillos en un periodo de ocho años e hicieron que muchos chavales se pusieran la camiseta amarilla con el número 32 e intentaran dar pases sin mirar. Puro ‘Show Time’. Tras la retirada de Magic en 1991 por haber contraído el virus VIH el equipo acusó el golpe y no levantó el vuelo hasta la llegada de Shaquille O’Neal, Kobe Bryant y Phil Jackson.


... y hacia dónde van?

Kobe Bryant

Los Lakers actuales están buscando el camino a la victoria que perdieron con la marcha de O’Neal a los Heat de Miami. El equipo californiano fue el mejor del final del siglo XX y su clave fue la fue la llegada de Phil Jackson, que tras su estancia en Chicago, tenía fama de conseguir crear equipos ganadores con los mimbres adecuados. En Los Ángeles tenía todo lo que necesitaba: un pívot dominante y en plena posesión de sus recursos, como O’Neal, un escolta como Kobe Bryant capaz de hacer cualquier cosa sobre una cancha y otros jugadores que complementaban el ‘triángulo ofensivo’ con el que organiza el ataque (básicamente centrar el ataque en dos jugadores e utilizar la amenaza de un jugador exterior solvente, pero poco dado a jugarse balones por si mismo, que recoja las migajas de los otros dos). Sus tres campeonatos seguidos (2000-2002) daban pábulo a todo tipo de especulaciones: la vuelta del espectáculo, Kobe como sucesor de Jordan. Los buenos tiempos se acabaron en 2002, aunque la columna vertebral del equipo se mantuvo, los problemas internos entre O’Neal y Bryant, la acusación de violación de éste o las declaraciones en la prensa de unos y otros acabaron con la química del vestuario. Desde entonces, cada uno hace la guerra por su cuenta: Shaquille se revindicó ganando el anillo en Miami, mientras que Kobe y Jackson parecen haber enterrado definitivamente el hacha de guerra. ¿Han vuelto los triunfos? Desgraciadamente para sus aficionados no, y parece que la crisis de resultados no se solucionará este año: Kobe sigue y hará estadísticas estratosféricas como en el curso pasado (por ejemplo: anotar 50 puntos o más durante cuatro partidos seguidos, igualando a Chamberlain), pero el resto del equipo no acompaña en exceso. De momento están muy lejos del título y a años luz del ‘show-time’, excepto cuando Kobe pone la directa, lo que no ocurre siempre.



¿De dónde vienen los 'Bulls'...

Michael Jordan, Scottie Pippen, Dennis Rodman

Pensar en Chicago es pensar en el mejor baloncestista de la era moderna, Michael Jeffrey Jordan. Sin él, los Bulls siempre sólo habían alcanzado las semifinales de su conferencia. Con su presencia, se convirtieron en una máquina perfectamente engrasada que batió el récord de victorias en temporada regular (72) y que desplegaba un juego prácticamente imparable. Los Bulls fueron los reyes en los años 90, cuando conquistaron sus seis anillos casi de manera consecutiva (1991-1993, 1996-1998). Cabe pensar que si Jordan no se hubiera pasado dos años probando el béisbol, esos seis hubieran sido ocho títulos. Nunca se sabrá, pero lo que sí es cierto es que no hay historia de los Bulls sin Jordan, pero tampoco sin Pippen, Dennis Rodman, Toni Kucok…


... y hacia dónde van?

Sigue mejorando. Como si de un paciente se tratara, Los Bulls van dando año a año pasos adelante. Las temporadas posteriores a Jordan fueron un completo desastre y la labor de John Paxon –antiguo compañero de Jordan y Pippen- fue puesta en duda desde ese día. Un par de malas campañas después, a los Bulls llegó un extraordinario jugador directamente desde el Draft, se trataba de Elton Brand o ‘Mr. 20-10’ como se le conoce en EE. UU. -su regularidad le lleva a meter 20 puntos y capturar 10 rebotes casi por partido-. Los aficionados del United Center recibieron a Brand como el nuevo Mesías, pero no era Jordan y el equipo no despuntó. La temporada siguiente se traspasó a Brand y empezó un carrusel de traspasos en el equipo, como si probando con muchas soluciones se encontrara la definitiva. En uno de esos bandazos los Bulls consiguieron hacerse con los servicios de los ingleses de adopción Ben Gordon -especialista en ganar los partidos igualados con canastas decisivas- y Luol Deng -un defensor muy completo-, que completaron la buena dirección de juego del base Keith Heincrich. El equipo se ha terminado de formar con Ben Wallace -jugador algo sobrevalorado, pero al fin al cabo dos veces mejor defensor de la NBA- y la garra y versatilidad de Andrés Nocioni, siendo una apuesta muy sería para las finales del este. Si tuvieran un pívot o ala-pivot anotador (como Pau Gasol, al que a punto estuvieron de fichar la temporada pasada) podrían acercarse ser un candidato a ganar la liga.


¿De dónde vienen los 'Knicks'...

Los New York Knicks -en un principio ‘knickerbockers’, literalmente ‘pantalones cortos’- son uno de los misterios del baloncesto americano: han tenido grandes jugadores, buenos equipos, entrenadores solventes y el público más fiel; pero esa misma hinchada sólo ha visto dos títulos en 61 años de historia. Los Knicks son al baloncesto lo que a la mitología griega era Sísifo: muchas veces han tenido el anillo de la NBA bailando entres sus dedos, pero casi nunca han conseguido el trofeo. Su primera buena época fue entre 1967 y 1968, cuando contrataron a Walt Fraizer, Bill Bradley y David DeBusschere, que sumado a Willis Reed conformaban un equipo muy potente. En 1970 y tras una extraordinaria campaña (60-22 en temporada regular) en la que superaron a todos sus rivales -Lakers incluidos- consiguieron su primer campeonato de la NBA y una gesta que, por la trayectoria errática de la franquicia, parecía imposible. En 1973, con los refuerzos de Jerry Lucas y Earl ‘La perla’ Monroe, los Knicks lograron su segundo anillo. Después de aquello, en el Madison se volvió a lo de siempre: decepción tras decepción. Hasta que la llegada de un joven Patrick Ewing convirtió a los Knicks en una franquicia aspirante a las finales, Jordan lo impidió en cada ocasión (algunos de sus mejores partidos de ‘Su majestad’ los jugó en la ciudad de los rascacielos, lo que le valió el odio-admiración de los habituales de los Knicks). Posteriormente, los Knicks han llegado a dos finales más: 1993 y 1999 -la temporada del ‘lockout’ o cierre patronal- en cada ocasión fueron arrollados sin muchos miramientos por Hakeem Olajuwon y sus Rockets primero y por los Spurs después.


... y hacia dónde van?

Stephon Marbury

En Nueva York suelen decir que los Knicks consiguen que los psiquiatras nunca tengan un día libre. Como equipo han acabado con los nervios de aficionados de todas las épocas con sus continuos fracasos y, últimamente, se han sobrepuesto a un entrenador como Jeff VanGundy, tan obsesionado por por los más nimios detalles del juego que traslada todas sus rarezas a los jugadores, desquiciándolos completamente. Su día a día desde entonces no ha sido mucho mejor: cambios de entrenador, traspasos… Su mejor resultado desde 2003 ha sido caer en primera ronda de playoff. Todo este desastre señala al presidente ejecutivo Isiah Thomas -dos veces ganador de la NBA como jugador con los Pistons- como el máximo culpable. Este año él vuelve a ser el entrenador del equipo (su anterior periplo con los Knicks o con los Pacers de Indiana fue de todo menos brillante). Ha contratado a Zach Randolph como máxima estrella -no precisamente muy conocido por su regularidad- y mantiene el juego exterior que forman Nate Robinson y Stephon Marbury -dos jugadores capaces de meter 50 puntos en un partido y 0 en el siguiente-. Poco queda de los Knicks corajudos de los años buenos (el año pasado tenían la plantilla más cara de la liga: 125 millones de euros, pero fueron el peor equipo en el balance victorias-derrotas, con 23-59) y ni siquiera se mantiene una mínima esperanza de que algo pueda cambiar próximamente, pero nunca se sabe. De momento, un eminente aficionado como Woody Allen va a darle otro año de tregua a los Knicks, antes de irse a Lourdes.

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jueves, 10 de abril de 2008

Historia de los Juegos Olímpicos ( IV)

JJOO Saint Louis 1904
Los Juegos Olímpicos de Saint Louis 1904

Por Jorge Corrales

Tras el batacazo de París, los Juegos siguieron sin recuperarse de su crisis de identidad… y sin aprender la lección. Se celebraron en la que, por aquel entonces, era la capital del estado de Missouri: una pequeña pero influyente ciudad donde se concentraba el comercio del algodón y que mantenía una gran actividad comercial ¡pero coincidiendo de nuevo con una Exposición Universal!
De hecho, estos Juegos fueron en realidad una mera excusa para promocionar la ciudad, y los actos deportivos se convirtieron, en la práctica, en una sencilla fórmula para atraer la atención sobre las distintas ferias que acogía Saint Louis durante aquellos meses. Tal vez por ello, ni siquiera el mismísimo barón Pierre de Coubertin acudió a presenciar estas Olimpiadas.
Los de Saint Louis fueron, al menos, unos Juegos tan extravagantes como los celebrados en París cuatro años antes. En primer lugar, volvieron a tener de nuevo una duración tan desproporcionada (cuatro meses y medio: desde el 1 de julio hasta el 23 de noviembre), que ya casi de inicio estaban condenados al fracaso. Además, en el programa tenían cabida ‘deportes’ tan peculiares como las canoas motorizadas o la escalada a la cuerda (otros como el golf y el baloncesto se disputaron fuera de programa) y, por primera y única vez, se utilizó la yarda como sistema de medida.
A esta excesiva ‘americanización’ (también se disputaron deportes como el lacrosse, totalmente desconocido en Europa), se unió el hecho de que los Juegos de Saint Louis se acabaron convirtiendo en un gran negocio en el que el aspecto económico tenía más importancia que el deportivo, lo que fue duramente criticado por el propio Coubertin.
Por si fuera poco, los americanos no lograron convencer a demasiados países –parece ser que tampoco se esforzaron demasiado por conseguirlo-, para que participaran en los Juegos: tan sólo compitieron en ellos 42 atletas no estadounidenses. Especial relevancia adquirió la deserción de las potentes naciones europeas, ya que la mayoría pensaron que no merecía la pena cruzar el Atlántico para participar en unos Juegos. Así, solo siete países del viejo continente (Francia, Alemania, Gran Bretaña, Hungría, Grecia, Suiza y Austria) se desplazaron hasta Saint Louis.
Ya en lo estrictamente deportivo, hay que resaltar que fue en estos Juegos en los que se introdujo la tradición de premiar a los tres primeros clasificados con las respectivas medallas de oro, plata y bronce (en esta edición si algo sobraba, era precisamente dinero). En atletismo, sólo dos no estadounidenses vencieron en alguna prueba de esta edición: fueron el británico Thomas Francis Kiely, quien se impuso en decathlon -que era nuevo en los Juegos-, y el canadiense Étienne Desmarteau, que ganó el lanzamiento de peso de 56 libras. Además, dos deportes que con el paso del tiempo se convertirían en clásicos de los Juegos, la lucha libre y el boxeo, se estrenaron en Saint Louis como deportes olímpicos.

Iban a celebrarse en Chicago

Coubertin había decidido, tras la celebración de las dos primeras ediciones en Europa, que el movimiento olímpico debía ampliar sus fronteras y explorar nuevos continentes. Estados Unidos fue el país elegido para ello y dos ciudades, Chicago y Saint Louis, fueron las únicas que presentaron su candidatura. En primera instancia, Chicago fue la ciudad seleccionada para la celebración de la III edición de los JJ. OO.: el COI se decantó por ella debido a su excelente oferta económica, que aseguraba unos ingresos cercanos a los 200.000 dólares.
Sin embargo, Saint Louis no se dio por vencida. Con la excusa de que se conmemoraba el centenario de la cesión, por parte de Francia, de los territorios de Louisiana a Estados Unidos, preparó una exposición universal y amenazó con montar una competición paralela. Chicago seguía siendo la preferida del COI, más aun teniendo en cuenta el enorme fracaso que supuso la coincidencia de la Expo Universal con los Juegos en París. Pero, debido a problemas de organización, Chicago pidió retrasar los Juegos hasta el año 1905, algo que iba en contra de lo establecido en la Carta Olímpica. Finalmente, se solicitó el arbitraje del mismísimo presidente de los Estados Unidos, Theodore Roosevelt, quien tomó la decisión de que Saint Louis fuera la sede de esta tercera edición.

Racismo

La celebración de las ‘Jornadas antropomórficas’ ha sido, probablemente, uno de los hechos más vergonzosos de la historia del olimpismo (aunque hay que tener en cuenta que, en esta época, el COI no tenía autoridad para regular este tipo de espectáculos, sino que era la ciudad organizadora la que coordinaba estos actos). Se celebraron dentro de las instalaciones olímpicas y se consideraban un complemento de los Juegos. En ellas, un grupo de personas que representaban a las razas exóticas e ‘inferiores’ -negros, mestizos, enanos, pigmeos, indios sioux, árabes e igoratas de Filipinas, sirios...- y que habían sido llevados a Saint Louis desde distintas ciudades estadounidenses, eran exhibidas realizando actividades deportivas propias de su país, o practicando disciplinas olímpicas. El propio barón de Coubertin calificó con dureza esta iniciativa: “Ha sido un espectáculo bochornoso”.

Héroes y curiosidades

Daniels

El estadounidense Archie Hahn, más conocido como el ‘meteoro de Milwaukee’, ganó las competiciones de los 60 m, 100 m y 200 m lisos, fijando el récord olímpico de esta última especialidad en 21,6 segundos. Este récord perduraría durante 28 años.
En la prueba del lanzamiento de disco, los estadounidenses Martin Sheridan y Ralph Rose empataron en la final: ambos lanzaron el el disco a 39,28 metros Los jueces decidieron que debía haber un desempate: finalmente se impuso Sheridan.
Nada menos que tres atletas lograron seis medallas en esta edición de los Juegos. El gimnasta estadounidense Anton Heida logró cinco victorias: en potro con arcos, barra fija, salto largo, combinado y sexatlón por equipos, además de un segundo puesto en paralelas. Por su parte, George Eyser logró tres victorias: fue en las pruebas de sexatlón por equipos, paralelas y ¡escalada de cuerda de 25 pies! También ganó dos medallas de plata en salto largo y potro con arcos y una medalla de bronce en barra fija. Mientras que en ciclismo, Dowling consiguió dos medallas de oro (en 2 y 25 millas), tres de plata (en las pruebas de una milla, y de cuarto y tercio de milla) y un bronce (en la media milla). Fred Lorz se impuso, a priori, en la prueba de maratón. Pero fue descalificado cuando los jueces descubrieron que parte de la carrera la había realizado montado en un carro.


Récords y participantes

En casa y ante la falta de competencia (sólo participaron 12 países), Estados Unidos arrasó en esta edición de los Juegos. A ellos acudieron muy pocos atletas en comparación con la anterior edición: 687 –un tercio menos que en París-, que compitieron en 17 deportes. El aspecto positivo es que se asentó definitivamente la participación femenina: en Saint Louis compitieron seis mujeres.


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miércoles, 9 de abril de 2008

Historia de los Juegos Olímpicos ( III )

Los Juegos Olímpicos de París 1900

Por Jorge Corrales

“Ha sido un milagro que el movimiento olímpico haya sobrevivido a estos Juegos”, afirmó el Barón Pierre de Coubertin, creador de los Juegos Olímpicos modernos y, por aquel entonces, presidente del Comité Olímpico Internacional –COI-. El principal culpable de tan desolador balance fue algo completamente ajeno a los Juegos Olímpicos: la celebración de la Exposición Universal en la capital francesa durante todo aquel año. Debido a ello, además de alcanzar una duración récord en la historia olímpica (nada menos que ¡cinco meses y medio!: entre el 14 de mayo y el 28 de octubre), los Juegos quedaron totalmente diluidos –a lo que se añadió el desinterés total de los parisinos por las pruebas deportivas- entre la gran multitud de actividades que ofrecía la Expo.
Y es que, el movimiento olímpico tuvo que ‘tragar’ ante la presión, tanto de la opinión pública como de los dirigentes franceses, empeñados en convertir los Juegos en una mera extensión de la Exposición. Todo ello en una ciudad que estaba más preocupada por la construcción del Metro y de su nuevo entorno metropolitano, o de hacer de París un lugar donde se unieran un estilo mundano de vivir y el lujo, que de los ideales olímpicos.
En muchas ocasiones, los participantes ni siquiera sabían si estaban compitiendo en una actividad más de la Expo o en una prueba olímpica, ya que éstas se presentaban como concursos, festivales y reuniones internacionales, sin ningún tipo de nexo en común entre ellas y casi siempre con una inscripción abierta. Esto provocaba que, tanto los deportistas amateurs -a quienes, básicamente, se dirigían los Juegos- como los profesionales, compitieran mezclados en las pruebas (incluso se promovía para aumentar la curiosidad del público), con el consiguiente disgusto del Barón de Coubertin, ya que esto destruía una parte muy importante de los ideales olímpicos. Además, la polémica era continua, ya que no existía una normativa oficial, y si existía, se anulaba o reinventaba a conveniencia de unos cuantos.
Sin embargo, de esta edición también se puede salvar alguna cosa positiva. La primera y más importante es que, pese al temor de muchos, los Juegos sobrevivieron a semejante desprestigio y pisoteo de sus valores. La segunda es que, por primera vez (aunque con la desaprobación de Coubertin), hubo participación femenina. La tercera, afecta a los españoles en exclusiva, ya que en París se conquistó la primera medalla olímpica para el deporte español. La logró Pedro Pidal, al ganar una plata en la prueba de tiro al pichón. Además, extraoficialmente y en pelota vasca, una de esas competiciones que no estaba muy claro si formaban parte de los Juegos o no, los pelotaris Amezola y Villota lograron el oro en el torneo de frontón largo.
Sin duda, este enorme fracaso debió golpear muy duramente a Coubertin quien, tras lograr recuperar los Juegos de la antigüedad, había conseguido llevarlos, por puro empeño personal y con muchas dificultades (el Comité Olímpico Griego defendía que los Juegos debían celebrarse a perpetuidad en Atenas), a su ciudad de origen.

El héroe de los juegos: RAY C. EWRY


Ray Ewry
Este saltador estadounidense, conocido en su tiempo como ‘el hombre de goma’, inició en París una serie de éxitos olímpicos que le llevarían a conquistar, entre las ediciones de 1900, 1904 y 1908, un total de ocho medallas de oro. Pero, lo más increíble de esta hazaña, es la historia personal de Ewry: había sido paralítico de niño. Sin embargo, a través de una serie de ejercicios que el mismo ideó, logró recuperar la movilidad y la elasticidad en las piernas y dotarlas de tal fuerza que su superioridad sobre el resto de competidores era abrumadora. Ewry, que competía en las pruebas de salto sin impulso, se impuso en tres modalidades en París: altura, longitud y triple salto. En Saint Louis 1904 volvió a revalidar sus títulos en esas tres mismas pruebas y, en Londres 1908 y ya con 35 años, logró otros dos triunfos en altura y longitud (el triple salto desapareció del programa en esa edición). En muchas clasificaciones es considerado como el atleta que más medallas de oro ha ganado en la historia de los Juegos, debido a que a los ocho oros ya mencionados, se añaden los dos conseguidos en la cita olímpica no oficial de Atenas 1906, organizada por la ciudad helena para conmemorar el décimo aniversario de la restauración de la Olimpiada.


Records y curiosidades

- El norteamericano Alvin Kraenzlein ganó en cuatro pruebas: 110 m y 200 m vallas, 60 metros lisos y salto de longitud. En atletismo, su récord de cuatro victorias en pruebas individuales (otros lo han logrado corriendo las pruebas de relevos) no ha sido igualado todavía por nadie.

- La tenista británica Charlotte Cooper fue la primera campeona olímpica de la historia.

- Tal era el desinterés de los franceses por estos Juegos que ni siquiera se construyó un estadio olímpico para el evento. Por ello, se tuvieron que utilizar las pistas del velódromo de un club de París, el Racing Club.

- La prueba de la maratón fue un desastre total: el recorrido de la prueba se cambió poco antes del comienzo, el norteamericano que iba en cabeza fue atropellado por un coche, la pista de atletismo tenía baches y estaba en muy mal estado…

- En lugar de medallas, a los vencedores se les obsequió por su triunfo con los más pintorescos objetos (guantes, bastones…), la mayoría procedentes de donaciones particulares ya que la organización se había despreocupado de ese asunto: muchos atletas se negaron a aceptarlos.

- Los deportistas alemanes tuvieron que pasar su primera noche en París a la intemperie ya que la organización se había olvidado de reservarles alojamiento.

- La Exposición Universal ensombreció tanto estos JJ.OO. que no hubo ni siquiera cartel oficial. Tan sólo se realizaron algunos que hacían referencia a concursos muy determinados, y todos ellos dentro del marco de la Exposición, aunque en realidad pertenecieran a los Juegos.


PEDRO PIDAL: primer medallista español

Pedro Pidal primer medallista español
Pedro Pidal y Bernaldo de Quirós (Somió, Gijón, 1870-1941), Marqués de Villaviciosa, fue un personaje muy polifacético. Además de ser el primer medallista olímpico español, fue escritor; cazador; montañero; escalador; diputado; senador; periodista y abogado. Estudió leyes y, desde muy joven, se dedicó a la política, siendo elegido en 1896 diputado a las Cortes por la localidad asturiana de Belmonte de Miranda, escaño que revalidaría en Luarca –Asturias- y Mondoñedo –Lugo-. Tenía un fuerte sentimiento patriótico, religioso y de amor por la naturaleza (fue el gran propulsor de la creación de los dos primeros Parques Nacionales de España: el de Montaña de Covadonga y el de Ordesa, en 1918).
Cuatro años después de su gesta parisina, llevó a cabo otra que le concedió aún más popularidad: el 5 de agosto de 1904, y acompañado de Gregorio Pérez, llegó a la cumbre del Naranjo de Bulnes (Cabrales, Asturias), ascensión que anteriormente habían intentado sin éxito numerosos escaladores tanto españoles como extranjeros. Pidal falleció en 1941 y sus restos reposan, a petición propia, en el Mirador de Ordiales (Parque Nacional de Covadonga). Hasta allí fueros trasladados por una larga comitiva de montañeros que se alternaron para transportarlos.


Países y medallero

El caos fue tal que ni siquiera existe una cifra fiable acerca del número de países y atletas participantes, o del número de deportes que formaron parte del programa olímpico (aunque según datos del Comité Olímpico español fueron 997 atletas, de los que 975 eran hombres y 22 mujeres, representando a 24 países, los que compitieron en 18 modalidades deportivas). Los franceses simplemente arrasaron en el medallero.


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miércoles, 2 de abril de 2008

Sprint Final. Curiosidades e historias del mundo del deporte

Anecdotario

En 1960, los Ángeles Lakers contaban con un buen equipo liderado por Elgin Baylor (aunque no podían rivalizar con los Boston Celtics de aquella época). Elgin promedió más de 20 puntos, 15 rebotes y 4 asistencias en esa temporada. Otro de sus logros fue dejar el récord de anotación en un solo partido de la NBA en 71 puntos -un año después Wilt Chamberlain llegó a 78-. A la salida del partido (disputado el 15 de noviembre de 1960), Elgin compartió un taxi con su compañero de equipo, el base Rod Hundely; mientras llegaban a su destino, Rod dio unas palmaditas en la espalda de su Baylor y le dijo: “Vaya partido hemos hecho, ¡73 puntos entre los dos!”. Dicen que el taxista casi pierde el control del coche debido a las carcajadas.


Diccionario Deportivo

Melé: en el Rugby es la jugada que se produce cuando uno de los dos equipos comete una infracción: un saque mal hecho, pasar el balón a un compañero con la mano hacia delante intentando ganar terreno (en este deporte y, excepto si se hace dando una patada, sólo se puede avanzar metros corriendo con la pelota)… Cualquier de estas acciones es sancionada con una melé, para la cual, se colocan ocho jugadores de cada equipo frente a frente, inclinando el tronco hacia delante y agarrándose de los brazos hasta que las cabezas y hombros de todos los de un equipo se unan con las del contrario, pero dejando un pasillo entre ellos. Uno de los jugadores que queda fuera de la formación introduce el balón en el espacio que queda entre los dos equipos. El ganador de la melé será aquel conjunto que consiga que el balón quede por detrás de ellos, ya sea empujando al otro equipo hasta hacerlo retroceder o de un golpe dado con el talón. El origen del término se remonta al vocablo latino ‘misculata’ (que significaría mezclado), pero en la Edad Media se utilizaba para referirse al tipo de luchas que tenían lugar en los torneos medievales. En esa época, dos grupos de caballeros -a pie o sobre caballos- se disponían formando dos líneas enfrentadas y cargaban los unos contra los otros. Eran bastante sangrientas, porque los contendientes usaban armas verdaderas y no de práctica.



El club de los cinco

Los cinco mejores deportistas de la historia (Fuente: canal Historia)

Pelé
  1. Pelé. ‘O Rei’ es considerado por muchos como el mejor futbolista que ha habido sobre la faz de la tierra. Se le suele achacar que nunca jugó en Europa con los futbolistas de mayor nivel del viejo continente, pero no muchos pueden presumir de tener cuatro Copas del Mundo de Fútbol y de la magia que podía desplegar sobre un terreno de juego.
  2. Jim Thorpe: El primer ‘atleta total’. De raíces indias americanas, Jim consiguió las medallas de oro en Decatlón y Pentatlón en los JJ.OO. de Estocolmo 1912, pero también compitió al máximo nivel en fútbol americano, béisbol y baloncesto.
  3. Muhammed Ali: También conocido como Cassius Clay. Es una leyenda viva del siglo XX, como le suelen llamar en EE. UU. Fue campeón olímpico en Roma 1960, tres veces campeón de los pesos pesados (1964, 1974 y 1976), pero es quizás más recordado por su activismo político, nada habitual en un deportista.
  4. Jesse Owens: Su hazaña: 4 medallas de oro en 100, 200 metros, salto de longitud y relevos 4X100 en los JJ. OO. de Berlín 1936 demostraron a Hitler, y al mundo entero, que la supuesta superioridad de la raza aria estaba muy lejos de ser una realidad.
  5. Michel Jordan: Posiblemente el mejor deportista de la década de los 90. Seis anillos de la NBA (1991-1993 y 1996-1998), dos medallas de oro en los Juegos de Los Ángeles y Barcelona y una capacidad ilógica para ganar un partido en los últimos segundos con una canasta vencedora , sencillamente ‘Air’ Jordan.

Y POR QUE... los palos de las porterías de fútbol son redondos

En realidad, los palos de las porterías eran cuadrados hasta 1961. El cambio se produjo a raíz de la final de la Copa de Europa de ese mismo año que enfrentó al F.C Barcelona de Kubala y Luis Suárez contra el Benfica portugués. El equipo culé partía como favorito y más tras adelantarse en el minuto 20, pero su vía crucis comenzó tan sólo diez después: los lusos remontaron y pusieron el marcador en 3-1 gracias a dos errores de Ramallets -el portero blaugrana- y un buen gol al contraataque. Al Barça sólo podía atacar a la desesperada: primero Kocsis lanzó al palo en una oportunidad a puerta semivacía, Kubala también encontró el poste por dos veces en la siguiente jugada (su disparo rebotó en el palo derecho, siguió la línea de meta y -mientras los jugadores del Barça ya cantaban el gol- se estrelló en la madera izquierda y salió despedido). En los minutos finales, Czibor (el tercer húngaro mágico del Barça junto a Kocsis y Kubala) marcó por fin, pero el ocaso del partido estaba cerca. En el último suspiro, Czibor lanzó un terrible disparo que llevaba toda la pinta de ser el empate deseado, los 28.000 espectadores del Wankdorf Stadium de Berna (Suiza) cantaron el gol antes de tiempo ¡Pero no! El poste izquierdo escupió el balón y el Benfica fue el campeón y la FIFA decidió al día siguiente cambiar la forma de los postes, que a partir de entonces serían siempre cilíndricos.


Si no lo veo no lo creo

Sucedió en el último Wimbledon, en el partido que disputaba Juan Carlos Ferrero contra el americano James Blake. El español se lo tomó a risa como se puede ver en el vídeo, pero no deja de ser un punto polémico.




Chico y Chica del mes

Cristiano Ronaldo. El futbolista portugués es uno de los fichajes más deseados por todos los equipos del mundo y también, según se eligió en el último mundial, el más sexy de los jugadores europeos.

Cristiano Ronaldo
Niki Gudex: La australiana es una de las mejores ciclistas de Mountain bike de su país. Ocupó el puesto número 56 de la lista de mujeres más atractivas de la revista FHM.

Niki Gudex



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lunes, 31 de marzo de 2008

Las mejores películas sobre deportes: 'Evasión o Victoria'

Evasión o Victoria

De qué va...

La película se sitúa en 1942, en plena Segunda Guerra Mundial y poco antes del principio del fin de Hitler (tras el intento de invasión de Stalingrado). En el campo de concentración de Gensdorff un oficial alemán, el mayor Karl Von Stainer (Max Von Sydow), observa a varios prisioneros jugando al fútbol en condiciones precarias y reconoce entre todos ellos a John Colby (Michael Caine), capitán del West Ham y de la selección inglesa antes de la guerra. Stenier, fascinado por encontrar allí como prisioneros a varios de los mejores jugadores de la época, propone jugar un partido que enfrente a una selección nazi contra un equipo formado por los aliados capturados. El partido se disputará en Francia y la idea de los alemanes es que la –casi– segura victoria de su combinado sirva como golpe de efecto dentro de su aparato de propaganda. Razón por la que los aliados no aceptan jugar el encuentro… hasta que descubren que es una buena ocasión para liberar a toda la improvisada selección.

Por qué hay que verla...

Para los amantes del cine, por el simple hecho de estar dirigida por John Houston. Para los amantes del fútbol, porque reúne a muchos de los mejores jugadores de los años 70-80 en la misma película: Pelé (aunque su época de gloria ya estaba lejos), Osvaldo

Victory
Ardiles, el fenomenal medio izquierdo del Tottenham Hotspurs y de la selección argentina, el belga Paul Van Heimst (delantero de gran regate del Anderlecht, nombrado recientemente mejor jugador belga del siglo XX), Bobby Moore (uno de los mejores defensas ingleses de la historia y campeón de la Copa del Mundo con su selección en 1966), Deyna (gran jugador polaco y autor de uno de los goles más bonitos de la historia de los mundiales, el que marcó a Italia en Alemania 1974). Todo ello enmarcado dentro de una historia épica, que pretende ser un homenaje tanto al fútbol como al espíritu deportivo.


Curiosidades

La película también está basada en hechos reales (o al menos eso cuenta la leyenda). Concretamente, en la disputa de un partido entre soldados alemanes y prisioneros ucranianos que trabajaban en Kiev y formaron un equipo improvisado. El resultado fue de 5-3 a favor de los ucranianos… claro que después la mayoría de ellos fueron fusilados o asesinados por “sedeccionistas”.

• Se dice que Stallone –quien no tenía muy claro quién era Pelé y qué hacía en el rodaje– se apostó 1.000$ –unos 725 €– con el brasileño a que conseguía pararle 5 penaltis de 10 intentos…naturalmente, perdió la apuesta.

Bobby Moore, Pelé y Michael Caine establecieron un trío que se reunía por las noches para beber whisky. Los dos primeros ya eranEvasión o Victoria buenos amigos desde que Moore defendió a Pelé en el partido que les enfrentó en la Copa del Mundo de 1970, disputada en Méjico.

• La mayoría de jugadores que interpretan a la selección de la Alemania nazi eran, en realidad, parte del combinado nacional húngaro de 1980.

• Nunca fue un proyecto muy apreciado por John Houston, quien aceptó el trabajo sólo para conseguir dinero y poder rodar 'Dublineses'.


Mejores momentos

El simple hecho de ver a Michael Caine moverse por el campo con sus ‘canillas’ –se le ve dando órdenes, pero no tocando el balón– o a Silvester Stallone como portero de fútbol (pero con las maneras de un jugador de fútbol americano) ya son dos grandes imágenes, pero el partido sobre el que gira toda la película tiene muchos momentos inolvidables, como la magia de Pelé (regates, túneles, rabonas, una chilena…) o la pericia de Ardiles en una jugada por la banda. Y es que, aunque la película no respeta mucho los cánones del fútbol (en muchos momentos parece un partido de patio de colegio), sí que mantiene la tensión típica de un encuentro en la cumbre. Sin embargo, uno de los mejores fragmentos de la película es en el que Pelé destruye con una tiza toda la táctica y los sistemas de los entrenadores más sesudos, mediante la aplicación gráfica de la habilidad de un genio del fútbol y cuyo vídeo puedes ver aquí:





Ficha técnica

Director: John Houston
Año: 1981
Intérpretes: Michael Caine, Sylvester Stallone, Bobby Moore, Pelé, Max Von Sydow, Osvaldo Ardiles, Paul Van Heimst.



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jueves, 27 de marzo de 2008

La promesa: Javi Villa

Javi Villa
¿El sucesor de Fernando Alonso?

Tras ganar esta temporada tres pruebas de la GP2, todas las miradas se han posado sobre este asturiano: él es el más firme candidato para suceder a Fernando Alonso en lo más alto del automovilismo español… y, tal vez, mundial.

Por Raúl del Campo


Aunque no le gustan las comparaciones entre dos pilotos, Javier Villa -al igual que Fernando Alonso- es asturiano, se curtió como conductor en pistas de karts (empezó a correr a los 7 años, aunque como Alonso, su primer ‘coche de carreras’ fue uno casero que le fabricó su padre, mecánico de profesión, a los 3 añitos), comparte preparador físico con el bicampeón mundial, gustos musicales (el grupo favorito de Villa es ‘El sueño de Morfeo’, cuya vocalista, Raquel del Rosario es la actual compañera sentimental de Alonso), récords de precocidad (Villa es el piloto más joven en liderar una carrera, en subir al podio y en ganar una prueba de GP2) y, sobre todo, ambición. ¿Un ejemplo? Ahí van dos perlas: “La presión que pueda recaer sobre mí si todo va bien, sigo ganando, y la prensa y la afición me empiezan a exigir más victorias no me asusta, al contrario, me motiva mucho” o, “si me dieran un McLaren yo podría estar ahí, entre los primeros”. Eso sí, pese a las coincidencias, afirma que su piloto preferido es el alemán Michael Schumacher.
Como casi todos los niños prodigio, su éxito deportivo ha influido bastante en su adolescencia: “A partir de los 14 años he tenido una vida muy diferente a la del resto de niños, pero no me arrepiento, estaba haciendo algo que realmente me gustaba” y en sus estudios “sobre todo, me costó mucho sacarme 2º de Bachillerato. No pude asistir ni a un 25% de las clases, los compañeros me pasaban los apuntes, me tuvieron que cambiar las fechas de los exámenes… tardé dos años en aprobarlo”. Aunque esta situación no parece haberle afectado en exceso. ¿Hechas de menos alguna etapa de tu vida para haberte formado mejor tanto como piloto como a nivel personal? “No, ¿por qué?”, contesta con seguridad.Javi Villa “Aunque toda ha ido muy rápido, en lo profesional he tenido un excelente aprendizaje en un gran equipo, el Repsol Racing for Spain; y en lo personal, todo esto te ayuda a formarte como persona: maduras mucho”.
Este autodidacta (aprendió a pilotar y perfeccionó su conducción por su propia cuenta en la pista de karts que su padre posee) se define como una persona “tranquila. Tengo las cosas muy claras e intento ser siempre bastante racional”. “Es abierto, simpático, inquieto, desborda vitalidad y no hay quien le borre la sonrisa de la cara”, explica Miguel Tineo, jefe de pruebas de Autofácil, la revista especializada en motor más vendida de España. En cuanto a su futuro profesional, muy mal se tienen que dar las cosas para que no esté muy pronto en la máxima categoría del automovilismo. “Por pilotaje, yo al menos no tengo ninguna duda de que ya es un crack”, afirma Tineo. Y Villa no se achanta ante el envite: “no me pongo metas en la Fórmula 1”.

Sus inicios

Con tan sólo ocho años comenzó a correr en karting en el campeonato de Asturias cadete –en el que competía contra niños de ¡11 años!- de la especialidad. Con quince vio un anuncio en el que se informaba de la realización de las pruebas para el programa Racing for Spain, una selección de talentos organizada por la Federación Española. Tras pasar una primera criba en El Ferrol, se trasladó a Madrid para competir con otros 35 jóvenes procedentes de toda España: fue uno de los dos ganadores y, gracias al apoyo de Repsol, dio el salto a los monoplazas de la Fórmula Junior 1.600. De ahí pasó a la Fórmula 3 en la que ganó dos carreras, sumó seis podios y logró el tercer puesto en la general. Con 18 años debutó en la GP2: fue el más joven en hacerlo en esta categoría.
La experiencia acumulada le permite ya, incluso dar consejos a las jóvenes promesa del automovilismo: “Hay que tomarse las cosas con mucha calma, ser consciente de que es muy duro y que no siempre se llega a triunfar, hay que ir paso a paso”. Lo dice un futuro campeón del mundo.


¿Por qué hay que seguirlo?

Porque, siendo el piloto más joven de la parrilla de GP2, ya ha logrado dos victorias en la segunda división de la F1. Además, su trayectoria recuerda mucho a la de otro asturiano que también empezó a despuntar desde muy joven. Este es su palmarés:

2007: Tres victorias en las GP2 Series.
2006: Debuta en las GP2 Series.
2005: 3º posición Campeonato de España de F3.
2004: Campeón Copa de España Junior de F3.Javi Villa


Cuestionario

•Nombre: Javier Villa García
•Piloto oficial del equipo español Racing Engineering
•Victorias: 3
•Fecha de nacimiento: 05/10/1987
•Lugar: Colunga, Asturias (España)
•Altura: 150 cm Peso: 42 kg
•Estudios: Bachillerato
•Hobbies: esquiar, montar en bici



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martes, 25 de marzo de 2008

La Leyenda: Jack Nicklaus

Jack Nicklaus

El 'oso dorado' que persigue Tiger

Por Tomás Verleín

18 torneos del ‘grand slam’, ese el reto que espera a cualquier jugador de golf que quiera ser el mejor de la historia –Tiger Woods lleva 13– o, lo que es lo mismo, superar a Jack Nicklaus; que, con 67 años, es la más grande leyenda viva de un deporte que no está precisamente exento de ellas.

Jack William Nicklaus (nacido el 21 de enero de 1940 en Columbus, Ohio) empezó a jugar al golf con tan sólo diez años, como una forma de superar la enfermedad de la polio que sufría. Tres años después ya había ganado su primer torneo junior -el de Ohio-. Las dudas sobre su potencial quedaron totalmente disipadas cuando revalidó ese mismo título a los 16 años recién cumplidos, jugando ante adultos y enfrentándose a profesionales. En 1962 se hizo profesional, pero antes ganó el torneo de EE. UU. amateur en dos ocasiones –1959 y 1961–, donde forjó una rivalidad duradera con Arnold Palmer y se ganó su sobrenombre: ‘El Oso Dorado’, debido a sus anchas espaldas y su sempiterno pelo rubio.

Su primer año en el circuito de la PGA fue sobrecogedor: ganó tres torneos y dejó a sus rivales temblando ante lo que se les venía encima. No era un temor infundado, poco después ganó su primer ‘major’, el Open de EE. UU. y, al año siguiente, el Master de Augusta y el Campeonato de la PGA. En 1966, con 26 años, completó el Grand Slam (ganar los cuatro torneos ‘grandes’ del circuito) tras adjudicarse el Open Británico, el último grande que le quedaba. Diez años después había conseguido ocho ‘grandes’ más y su regularidad le permitió permanecer entre los diez mejores del ranking mundial de la PGA hasta 1980. Desde entonces su estrella decayó, pero tuvo un último canto del cisne en 1986 al lograr el Master con 46 años -todavía hoy es el ganador más viejo en Augusta-. Jack hizo un campeonato brillante y consiguió embocar su último golpe con un ‘putter’ hecho especialmente para él y, de paso, hacer rico al fabricante de dicho palo, que había planeado producir unos 6.000 en todo un año; tras la victoria del oso dorado recibieron más de 5.000 pedidos en un sólo día.

En 2005 se retiró de circuito de la PGA (aunque sigue dando guerra en los campeonatos ‘seniors’) en una emotiva jornada de un Open Británico que ganó Tiger Woods. La vida del gran campeón ha seguido girando alrededor de golf, Jack se ha convertido en diseñador de campos (aproximadamente hay 250 que llevan su firma en 29 países distintos) y en un empresario de éxito.
Incluso, si citáramos todos los premios que ha recibido Jack Nicklaus, incluida la Medalla Presidencial de la Libertad -máximo honor que puede obtener un civil en EE. UU.- no se le haría justicia. Ha dedicado su vida al golf, ha ayudado a hacer más conocido el deporte y, al mismo tiempo, ha brindado a los aficionados alguno de los mejores momentos sobre un campo.


El Zarpazo del Oso

Jack Nickalus combinaba un dominio apabullante en el green (sus ‘putts’ imposibles son marca de la casa) con el golpe más potente desde el ‘tee’ de su generación. Su control de juego sólo es comparable con el de Tiger: el oso era capaz de mantenerse conservador y conseguir los birdies sólo cuando los necesitaba, momento en los que levantaba su palo en señal de victoria… Parece fácil, pero no lo es.

Su mejor momentoJack Nicklaus

1986, Jack Nickalus participa en el Masters de Augusta, ya no es tan competitivo como antes y su presencia es casi testimonial. No tendría el físico de sus mejores torneos, pero si un temple de cirujano. Sus rivales eran más jóvenes y estaban más en forma: Greg Norman, Severiano Ballesteros, Jim Price … Jack se mantuvo vivo entre los cuatro primeros hasta que en la última jornada un‘eagle’ y dos ‘birdies’ en los hoyos 15, 16 y 17. El hoyo 18 lo solventó sin problemas y se proclamó nuevo campeón. Lo que era sólo un rumor se tornaba realidad: ‘Jack is back’ (‘Jack ha vuelto’).


Jack S. A.

Pese a ser el golfista más importante de la historia, Jack no ganó tanto dinero como los golfistas actuales -Tiger es el deportista mejor pagado con 75 millones de euros-, pero se ha cubierto bien las espaldas: su compañía ingresa más de 20 millones de euros al año gracias a su trabajo de diseñador de campos, sus tres líneas de ropa (una de ellas bautizada ‘oso dorado’), su marca de palos de golf, sus vídeos -ahora DVD’s- explicando cómo mejorar tu juego, su academias de Golf en Tejas e Idaho, su museo en Columbus, la ciudad que le vio nacer o las licencias para hacer videojuegos con su nombre; ¡llevamos jugando al ‘Jack Nicklaus Golf’ desde hace más de 15 años!


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domingo, 23 de marzo de 2008

Grandes deportistas que fracasaron en los juegos

Desgraciadamente la combinación entre preparación y talento no siempre aseguran la victoria… las lesiones, un mal día, un boicot olímpico o un golpe de mala suerte puede hacer que hasta el máximo favorito acabe fracasando en la cita olímpica, como le pasó a Navratilova, Bubka, Kaminaga… ¿Conoces tú alguno?

Por Tomás Verleín


AKIO KAMINAGA

Kaminaga (22 Diciembre de 1936) representa la tragedia que, en algunas ocasiones, acompaña a los Juegos Olímpicos. En los juegos de Tokio de 1964 y tras duras deliberaciones con el COI, Japón había conseguido incluir su deporte nacional, el judo, dentro del programa olímpico. Sus deportistas partían con la ventaja de competir en la cuna del judo y con el apoyo de sus aficionados. Todos esperaban que la estrella local, Akio Kaminaga, dos veces plata en el campeonato del mundo, pudiera ganar el oro para el país nipón y ayudar a curar, de esta forma, las cicatrices de la II Guerra Mundial.

Sin embargo, y pese al optimismo reinante, Kaminaga no era el claro favorito. Las reglas de la competición dividían a los participantes según su peso, pero existía una categoría denominada ‘abierta’ en la que podían competir todos aquellos que sobrepasaran los 80 kilos. Kaminaga llegó a la final, pero también Anton Geesink, un holandés de 1,98 y 114 kilos de peso. El japonés hizo lo que pudo con sus 1,70 y 80 kilos, pero no consiguió imponer la máxima de que en el judo lo que prima es la habilidad y no el tamaño, en parte porque el propio Geesink era más hábil que Kaminaga. Pero los 15.000 espectadores que abarrotaron el estadio no lo sabían o no querían creerlo. Geesink inmovilizó a su rival cuando sólo habían transcurrido 9 minutos de combate. Era un digno campeón olímpico, pero los japoneses enmudecieron al ver a Kaminaga derrotado, y con él, a todo un país. La presión de perder la final fue demasiado fuerte para el judoka japonés, que se suicidó dos años después de los Juegos, incapaz de salir de la depresión que su ‘fracaso’ le había producido.


SERGEI BUBKA

Fue el rey de la pértiga durante más de una década, consiguiendo seis Sergei Bubkacampeonatos del mundo y uno júnior. Es el plusmarquista vigente de la especialidad (6,14 metros conseguidos en Sestriere, Italia, en 1994), batió su propia marca 35 veces, 17 al aire libre y 18 en pista cubierta, premio Príncipe de Asturias del Deporte en 1991… su currículum es tan extenso que abrumaría a cualquier atleta de primer nivel. Serguei Bubka (Voroshlilovgrad, 4/12/1963) es el mejor saltador de pértiga de la historia, es más, siendo justos, bien se podría decir que “él inventó la pértiga moderna” introduciendo nuevas técnicas de entrenamiento para fortalecer los brazos y mejorar en la carrera, o construyendo pértigas personalizadas (fabricadas en fibra de vidrio y grafito por la empresa Sky Pole, en EE.UU.) que le ayudaban a batir sus marcas. Sin embargo, y pese a todos sus logros, Bubka nunca llegó a triunfar del todo en los JJ.OO.

Actuación en los Juegos

Sergei Bubkaen los siguientes campeonatos del mundo, con oros en 1991, 1993, 1995 y 1997, pero ese brillante historial quedó manchado por su mala racha en los Juegos Olímpicos que comenzó en 1992, en Barcelona. Bubka partía como indiscutible número uno de la especialidad, pero la combinación fatal de mala suerte y presión pusieron nervioso al ruso, que hizo nulo en sus cuatro intentos. Había perdido toda posibilidad de conseguir la medalla de oro. La siguiente cita –Atlanta 1996– no fue mucho más positiva ya que unos problemas en el tendón de Aquiles le impidieron competir. Sus últimos juegos, en Sydney, fueron su despedida. El ‘Zar’ ni siquiera pasó el corte (5,60), altura que sobrepasaba con los ojos cerrados cuando tan sólo tenía 17 años.


Una máquina al servicio de la pértiga

Pese a su pobre actuación en los Juegos, Serguei Bubka es considerado unánimemente como el mejor pertiguista de la historia. Su impecable técnica, así como sus extraordinarias condiciones físicas (con 1,85 de altura y 80 kilos de peso, Bubka, corría los 100 metros lisos en 10’’46 y realizaba saltos de longitud que bordeaban los ocho metros, todo al servicio de su carrera, compuesta por 22 zancadas) fueron la clave de su dominio. Pero lo verdaderamente impresionante eran sus brazos, capaces de levantar pesas de 90 kilos a velocidades de vértigo: una potencia que le permitía doblar su pértiga (tan dura que cualquier otro saltador podría lesionarse al intentar utilizarla) como si fuera de goma –ejerciendo sobre ella una fuerza superior a los 170 kg–.


MARTINA NAVRATILOVA

Es una de las tenistas más grandes de todos los tiempos y dominadora del tenis femenino en los años 70 y 80 (junto con Chris Evert primero y Steffi Graff después). Su palmarés asusta: 18 victorias en torneos de Grand Slam femenino (tanto enMartina Navratilova individuales como en dobles), 163 torneos de la WTA, 6 torneos del Masters femenino y 5 Copas Federación (el equivalente femenino a la Copa Davis). Sin embargo, todos estos números y trofeos no hablan de la importancia que tuvo Martina Navratilova (18 de Octubre de 1956, Praga –Rep.Checa–) para el tenis. Su estilo de juego –serio, agresivo, atacando al rival con continuas subidas a la red– se apoyaba en un físico poderoso, 1,73 metros y 65 kilos de pura fibra, para dominar el ritmo del juego de cada partido con su potente revés a una mano y su volea, la mejor del circuito femenino. Y, sin embargo, Martina tampoco triunfó nunca en los JJ.OO.

La última oportunidad

Martina
nunca había podido disputar unos Juegos Olímpicos, en parte debido a que el tenis no apareció como deporte oficial hasta Seúl 88, pero también porque no quiso hacerlo. Desestimó su participación en Corea por cansancio, en Barcelona 1992 por no romper un contrato publicitario que le obligaba a vestir una determinada marca de ropa deportiva en todas las competiciones que disputaba (y que no coincidía con la firma que vestía a la delegación americana), y en Atlanta y Sydney porque ya estaba oficialmente retirada del circuito profesional desde 1994. Pero el peso y el prestigio de una medalla olímpica le impulsaron a intentar la hazaña de hacerse con un metal en dobles femeninos en Atenas 2004, con 47 años de edad. La decepción fue mayúscula. Su compañera Lisa Raymond y ella partían como las cabezas de serie número 3, pero fueron eliminadas en cuartos de final por la pareja japonesa formada por Shinobu Asagoe y Ai Sugiyama. Un duro golpe para Navratilova.

La otra cara de la moneda

Si Martina es la viva imagen de una carrera impresionante en el tenis sin premios olímpicos, Steffi Graff cumple con lo primero y añade al lote dos medallas. La alemana consiguió en 1988 completar el Golden Slam, es decir, ganar en el mismo año el Abierto de Australia, Roland Garros, Wimbledon, el US Open y la medalla de oro olímpico. Algo que no ha obtenido nadie en la historia del tenis y que hace que Steffi pueda mirar por encima del hombro a su marido, Andre Agassi, que también tiene la medalla de oro obtenida en Atlanta 1996 y los cuatro Grand Slam, aunque no todos en el mismo año. Por cierto, Steffi también ganó la medalla de bronce en doble femeninos en Seúl y la de plata en individuales en Barcelona 92.


ZOLA BUDD Y MARY DECKER

Mary Decker

Estas dos atletas representan a la perfección como el exceso de rivalidad puede ser contraproducente. La sudafricana Budd era una promesa que se acababa de convertir en realidad: había batido el récord del mundo de 5.000 metros dejándolo en 15’01’’, pero no había sido homologado por la IAFF (Federación Internacional de Atletismo) porque Sudáfrica estaba excluida de toda competición internacional debido al Apartheid, Juegos Olímpicos incluidos. La solución vino de la mano del gobierno inglés que, aprovechando que el abuelo de Zola había nacido en Inglaterra, consiguió nacionalizarla para que pudiera participar en Los Angeles 1984; en la prueba de los 3.000 metros y corriendo descalza, como hacía siempre. Su cambio de bandera provocó polémica: muchos otros países y medios de comunicación protestaron, lo que desestabilizó a la atleta. Ya en la competición, Budd tenía como máxima rival a Mary Decker, Campeona del Mundo en 1983 y la otra gran favorita para ganar la medalla de oro. La final fue un producto de la tensión que había entre las dos: empezó lenta, pero hacia la mitad de la carrera, Zola se puso en cabeza para marcar el ritmo, Decker se colocó detrás de ella y ambas comenzaron a forcejear. En cuestión de un segundo, sus piernas tropezaron y las dos acabaron por el suelo. Decker se lesionó en la pierna y tuvo que abandonar, Zola pudo seguir a duras penas y sólo fue séptima. Poco importó quien fue la ganadora de aquella prueba (la rumana Maricica Puica), porque los países de las dos atletas llevaron el asunto al terreno político, consiguiendo que la polémica ocultara que el comportamiento antideportivo de estas dos grandes deportistas les había impedido ganar una medalla para su país.


OTROS CASOS

Aparte de los citados, también podríamos destacar otros deportistas que no tuvieron su día en los JJ.OO, como Mark Spitz, que partía como máximo favorito en México 68 y se fue de vacío (si bien sus siete medallas de oro en Múnich cuatro año después compensaron este fracaso); o como Jürgen Hinsen, quien participó en los Juegos Olímpicos de 1984 con el récord del mundo de decatlón, siendo derrotado por Daley Thomspon, su gran rival y al que nunca consiguió ganar en ninguna competición, y en Seúl 1988 –ya sin Daley en la competición– donde fue descalificado por hacer tres salidas nulas en la prueba de 100 metros lisos.


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